Laura Loomer: La sombra incómoda que influye en el círculo más cercano de Trump

De activista polémica vetada en redes sociales a consejera informal del expresidente: así es la figura que amenaza con fracturar nuevamente al Partido Republicano

Laura Loomer, una figura que alguna vez fue considerada marginal incluso dentro de los sectores más conservadores del espectro político estadounidense, ha vuelto al centro del escenario político gracias a su creciente influencia en la órbita de Donald Trump. En medio de las turbulencias internas del Consejo de Seguridad Nacional (NSC, por sus siglas en inglés) de la Casa Blanca, Loomer no solo ha estado presente, sino que jugó un papel importante en la salida de funcionarios clave tras una controversia de seguridad. Pero ¿quién es realmente Laura Loomer y por qué su acceso al expresidente genera preocupación incluso entre los más leales seguidores de Trump?

Una activista con historial incendiario

Laura Loomer, de 31 años, ha construido su carrera política a base de escándalos. Su fama se consolidó como “periodista de guerrilla” en organizaciones como Project Veritas. Más adelante ganó notoriedad por actos extremos como esposarse a las oficinas de Twitter tras ser expulsada de la red social en 2018 o eludir la seguridad de la casa de la entonces presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

La activista ha sido vetada de múltiples plataformas digitales, como Facebook, Instagram, Uber, Lyft, PayPal y Venmo, derivado de sus continuas publicaciones de carácter islamófobo, racista y antiinmigrante. Sin embargo, esto no ha mermado su voz. Por el contrario, ha encontrado refugio en plataformas alternativas como Rumble y Truth Social, donde conduce su pódcast Loomer Unleashed.

La conexión con Trump: ¿afinidad ideológica o conveniencia estratégica?

Loomer ha sido constante defensora de Donald Trump, incluso postulándose como congresista en su nombre en dos campañas fallidas en Florida (2020 y 2022). Aunque en ambas ocasiones fue derrotada, su presencia comenzó a sentirse con fuerza dentro del movimiento MAGA (Make America Great Again).

En septiembre de 2024, viajó con Trump durante sus actividades conmemorativas del 11 de septiembre en Nueva York y Pensilvania. Además, caminó junto al expresidente tras su aterrizaje en Filadelfia previo a un debate con la vicepresidenta Kamala Harris, a pesar de no tener un rol oficial en su campaña.

Según Loomer, su cercanía con Trump empezó a fortalecerse cuando lideró ataques contra el gobernador Ron DeSantis, considerado en su momento la amenaza más seria al liderazgo de Trump dentro del Partido Republicano.

La controversia del NSC: una reunión que cambió el rumbo

La semana pasada se produjo un evento significativo cuando Loomer se reunió en la Oficina Oval con Trump, el vicepresidente JD Vance, la jefa de gabinete Susie Wiles, el asesor de seguridad nacional Mike Waltz y Sergio Gor, director de Personal Presidencial.

El objetivo de Loomer era presentar lo que ella llamó "hallazgos de investigación" relacionados con la falta de revisión en la selección de personal dentro del NSC. En particular, criticó el uso de la aplicación encriptada Signal por parte del equipo de seguridad para organizar una operación militar en Yemen, lo que terminó en un error embarazoso: un periodista fue agregado por equivocación a un grupo de chat secreto.

Poco después del encuentro, varios funcionarios del NSC, incluyendo subalternos de Waltz, fueron destituidos. Fuentes internas confirmaron que Trump siguió las recomendaciones de Loomer, aunque él lo negó públicamente al asegurar que ella solo hace recomendaciones y que “a veces las tomo en cuenta, como a todo el mundo”.

“Loomer” como verbo y fenómeno cultural

Tan poderosa y polémica se ha vuelto su figura, que en algunos círculos políticos el término “Loomerear” se usa para describir a alguien que ha sido expuesto públicamente por opiniones incendiarias o actos extremos que terminan por dañarlo políticamente. No importa el origen ideológico: varios demócratas y republicanos han sido víctimas de sus tácticas de acoso mediático y "escarnios públicos" en redes sociales.

A nivel cultural, Loomer representa una intersección peligrosa entre populismo digital y radicalismo político. Su historia es un caso de estudio de cómo la falta de regulación en redes sociales puede amplificar voces extremas hasta insertarlas en el corazón mismo del poder.

Una historia plagada de teorías conspirativas

Loomer ha coqueteado continuamente con teorías conspirativas. Una de las más notorias fue un video que compartió en X (anteriormente Twitter) con el mensaje: “¡El 11 de septiembre fue una operación interna!” Esta afirmación, parte del argumentario del movimiento truther, ha sido refutada repetidamente por expertos, periodistas e investigadores.

Su discurso, sin embargo, sigue resonando en una parte del electorado que cree fervientemente que el estado profundo (deep state) está confabulado contra Trump y su agenda. Este tipo de retórica ha esparcido un clima de desconfianza institucional que fomenta el tribalismo político y amenaza con erosionar aún más la democracia estadounidense.

Choques dentro del Partido Republicano

La creciente visibilidad de Loomer ha causado fricciones dentro del GOP. Figuras clave del partido, como el presidente de la Cámara, Mike Johnson, han intentado distanciarse de propuestas promovidas por Loomer y sus aliados.

Un ejemplo reciente fue la iniciativa para permitir que congresistas nuevos padres puedan votar por proxy (es decir, de forma remota) durante 12 semanas. Trump la apoyó abiertamente, e incluso citó a la representante Anna Paulina Luna como inspiración. Johnson, sin embargo, se opuso con vehemencia, relacionando la medida con decisiones tomadas por Nancy Pelosi durante la pandemia.

Este tipo de desacuerdos pone en evidencia una guerra interna en el Partido Republicano: entre la vieja guardia institucionalista y la nueva ola nacional-populista que encarna Loomer.

La geopolítica como nuevo frente radical

Loomer no se limita a la política interna. También ha dirigido su activismo hacia temas de política exterior. Se enfrentó públicamente al magnate Elon Musk por el uso de visas de migración altamente cualificadas (H-1B), argumentando que sabotean el espíritu del lema “America First”.

Su postura contra los inmigrantes y su visión xenófoba no solo ha sido refutada por estadísticas que demuestran la importancia de estos trabajadores en la economía estadounidense, sino que además le ha generado bloqueos temporales en plataformas como X.

¿Qué significa su presencia para el futuro de Trump?

Trump ha oscilado entre el elogio y la distancia. En 2023, dijo que Loomer “tiene opiniones fuertes” pero que no estaba de acuerdo con algunas de sus posturas. Aun así, la sigue considerando una “patriota” y hasta ha defendido públicamente algunas de sus críticas al sistema de selección de personal en su administración.

La dicotomía entre aceptarla y proteger su propia imagen presenta un dilema estratégico para el expresidente. Apoyarse en Loomer puede consolidar su base más radical, pero también alienar a votantes moderados e independientes, claves en las elecciones generales.

¿Hacia dónde se dirige la política MAGA?

El protagonismo de Loomer es emblemático de un giro peligroso dentro del movimiento MAGA. El trumpismo parece haber evolucionado hacia una etapa en la que los influencers radicales tienen más peso que los legisladores electos o estrategas tradicionales.

La pregunta que flota en el ambiente es: ¿Puede una figura como ella convertirse en el corazón ideológico del trumpismo en una eventual segunda administración?

Estados Unidos se encuentra en una encrucijada. La aceptación tácita o explícita de insurgentes del discurso como Loomer puede representar un antes y después en la relación entre poder político y redes sociales.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press