El caso Marcy Rheintgen: desobediencia civil y leyes anti-trans en Florida
La detención de una estudiante transgénero por usar un baño femenino desata un nuevo capítulo en la batalla por los derechos civiles en Estados Unidos
El 19 de marzo de 2025, Marcy Rheintgen, una estudiante universitaria transgénero de 20 años, fue arrestada en el Capitolio estatal de Florida. Su delito: usar un baño femenino.
Marcy no actúo impulsivamente. De hecho, su ingreso al baño estuvo precedido por una serie de cartas dirigidas a los 160 legisladores del estado, en las cuales anunció su plan de desobediencia civil. Fue un acto deliberado y cargado de simbolismo. "Estoy aquí para infringir la ley", declaró ante la policía del Capitolio antes de proceder.
¿Qué ley se violó exactamente?
En 2023, el estado de Florida aprobó una legislación que prohíbe a las personas transgénero utilizar baños que no coincidan con el sexo asignado al nacer en edificios públicos. Aunque al menos 14 estados de EE. UU. han adoptado leyes similares, sólo Florida y Utah las han criminalizado. Esta diferencia fundamental transforma una infracción administrativa en un delito menor, con penas potenciales de hasta 60 días de cárcel y una posible marca permanente en el historial penal.
Lo que hace único el caso de Marcy es que, según abogados de derechos civiles como Jon Davidson de la ACLU, se trata del primer arresto conocido en Estados Unidos bajo una ley de este tipo. No es solo una detención: es un experimento jurídico, un precedente que puede marcar cómo se interpretan y aplican estas leyes en el futuro.
La motivación detrás del acto
Marcy estaba visitando a sus abuelos en Tallahassee cuando decidió hacer algo más que debatir en redes sociales o participar en marchas. Tomó papel y pluma y se dirigió a cada legislador con un mensaje claro: esta ley es injusta y deshumanizante.
"Me impulsó la ira al ver cómo un lugar que amo y visito regularmente se ha vuelto tan hostil hacia las personas trans", afirmó Rheintgen. También expresó miedo real por su futuro: si es condenada, podría ser encarcelada en una prisión para hombres, obligada a cortar su cabello y suspendida temporalmente de su terapia hormonal.
Lo que comenzó como un acto individual se ha transformado en un epicentro simbólico para el movimiento transgénero en el sur de EE. UU.
El contexto legal y político
Más allá de Florida, leyes similares han sido aprobadas en Kansas, Kentucky, Alabama, Dakota del Norte y Montana. Sin embargo, en estos estados la aplicación es difusa. De hecho, en lugares como Alabama o Kansas, las leyes no especifican cómo se deben hacer cumplir, dejando márgenes de interpretación peligrosos y propiciando la autopolítica ciudadana.
En Utah, el gobierno estableció una línea telefónica para reportar infracciones a la ley de baños. En reacción, activistas trans y sus aliados saturaron el sistema con miles de reportes falsos para proteger identidades reales. Este fenómeno demuestra tanto la eficacia discursiva del activismo como la debilidad práctica de estas políticas.
¿Qué buscan los legisladores?
Los legisladores republicanos que impulsaron la ley en Florida, como la Representante Rachel Plakon y la Senadora Erin Grall, han sido consistentes en su justificación: proteger a mujeres y niñas en espacios de un solo sexo. Pero ¿hay evidencias de que personas trans representen un peligro en baños públicos?
En realidad, no se ha documentado una amenaza sustancial ni se han presentado cifras que respalden esa afirmación. Por el contrario, los datos muestran que las personas trans enfrentan un mayor riesgo de sufrir acoso o agresiones en baños públicos. Un estudio realizado por el Williams Institute reveló que más del 70% de personas trans en EE. UU. han sido acosadas, agredidas o expulsadas de baños públicos al menos una vez en su vida.
¿Una propuesta para legislar cuerpos?
Nadine Smith, directora ejecutiva del grupo Equality Florida, da en el blanco cuando afirma: "El arresto de Marcy no es por seguridad, es por humillación y por erosión deliberada de la dignidad humana". Lo que Hamid Dabashi llamó en otro contexto la "colonialidad del ser" parece perfectamente aplicable aquí. Se legisla la identidad, se patrullan los cuerpos, se castiga la existencia.
Rheintgen subraya ese punto de forma poderosa: "Si soy una criminal, me será difícil vivir una vida normal, todo porque me lavé las manos". Su metáfora es afilada y absurda: lavar las manos nunca fue tan simbólicamente potente desde los tiempos de Pilato.
¿Qué sigue para Marcy y para la comunidad trans?
Marcy comparecerá ante la corte en mayo de 2025. Lo que ocurra en ese juicio será histórico no solo para Florida, sino para el resto del país. A falta de precedentes legales, su caso podría servir como vara medida para futuras decisiones judiciales relacionadas con los derechos civiles trans.
En lo inmediato, la ley enfrenta el mayor de sus desafíos: su implementación práctica y su legitimidad moral. La historia nos enseña que las leyes injustas pueden ser derrocadas por la fuerza de actos simbólicos. Rosa Parks ocupó un asiento en un autobús. Marcy Rheintgen usó un baño.
Ambas fueron acusadas de violar reglas absurdas. Ambas actuaron desde un profundo sentido de dignidad. Ambas inspiraron algo más grande.
El precedente legal (y humano)
Este no es solo un debate sobre reglas de acceso a espacios públicos. Es un juicio abierto sobre quién merece participación plena en la vida pública. La criminalización de la identidad trans plantea preguntas esenciales: ¿qué significa el espacio público? ¿Para quién es?
Si se permite que estas leyes se afiancen, estaremos camino a una sociedad donde el cuerpo, la identidad y la dignidad son refutados por el Estado en nombre de una moral dogmática. La detención de Marcy no pretende resolver un problema de seguridad —pretende disciplinar un cuerpo disidente.
Y cuando eso ocurre, la historia siempre responde. La pregunta es: ¿cuál será la respuesta del pueblo y de los tribunales en esta ocasión?
Fuentes:
- The Williams Institute - Transgender Restroom Safety
- ACLU - Comentario sobre la ley de baños de Florida