La nueva cruzada de los demócratas contra Trump y Musk: protestas, victorias judiciales y una narrativa electoral
Las recientes elecciones, demandas judiciales y discursos encendidos reflejan una estrategia renovada de los demócratas para desafiar la agenda de Trump y sus multimillonarios aliados
Por un momento, los demócratas estadounidenses sienten que el péndulo político empieza a inclinarse nuevamente a su favor. La victoria de Susan Crawford en Wisconsin, las protestas nacionalizadas contra las políticas de Donald Trump y Elon Musk, y un puñado de demandas dirigidas al NIH y la EPA parecen formar parte de una narrativa más amplia con la que el Partido Demócrata busca consolidar una contraofensiva política, institucional y pública, frente al dominio conservador que se ha intensificado desde las elecciones de noviembre 2024.
Un triunfo clave en Wisconsin: señal de nuevos vientos
La elección de la jueza Susan Crawford a la Corte Suprema de Wisconsin no es solo una victoria jurídica; es un símbolo. Apoyada por los demócratas y por una gran mayoría liberal, logró una ventaja de 10 puntos porcentuales sobre Brad Schimel, el candidato vedette respaldado por Donald Trump y el magnate tecnológico Elon Musk. Esta elección fue particularmente simbólica dado que Trump apenas había ganado en Wisconsin por un margen mínimo en noviembre pasado.
“Elon Musk y Donald Trump están contra las cuerdas”, proclamó Ken Martin, nuevo presidente del Comité Nacional Demócrata. Para un partido que había acumulado cinco meses de derrotas y frustraciones, este resultado fue un súbito golpe de energía.
La estrategia: atacar a los multimillonarios y defender los servicios públicos
Desde Washington hasta los distritos rurales, el Partido Demócrata parece haber encontrado un discurso eficaz: presentar a Trump y Musk como dos caras de la misma moneda plutocrática, cuya agenda afecta directamente a los trabajadores, minorías y a los más vulnerables.
Los nuevos puntos clave de comunicación difundidos internamente por el DNC son claros: enfatizar que las políticas republicanas han beneficiado a los más ricos, aumentando los precios, recortando Medicaid, y desmantelando programas sociales esenciales.
“Lo que vimos en Wisconsin y Florida es que los republicanos están corriendo asustados, porque el pueblo estadounidense está furioso por la dirección hacia la que Trump y Musk los están llevando”, dijo la congresista Suzan DelBene, presidenta del Comité de Campaña Demócrata del Congreso.
Booker y una “performance” política que capturó corazones
En paralelo, el senador Cory Booker protagonizó una maratón retórica de 25 horas en el Senado: un récord histórico. Su discurso abordó desde los recortes en servicios públicos hasta la manipulación de los procesos legislativos por parte de la administración Trump-Musk. Fue visto por más de 300,000 personas en vivo e inspiró cerca de 350 millones de interacciones en su cuenta de TikTok.
La oficina de Booker informó que tras finalizar su discurso había recibido 28,000 mensajes de voz. En un ecosistema político saturado y cínico, este gesto fue leído como una muestra de autenticidad política escasa.
Protestas nacionales: el “Hands Off!” recoge la rabia popular
Este sábado, el clima se calentará aún más. Más de 1,000 protestas bajo el lema “Hands Off!” están previstas por todo el país, convocadas por una coalición de más de 150 organizaciones. Desde Minneapolis hasta Miami, los manifestantes exigirán el cese de los recortes federales, el respeto a la diversidad y una agenda política centrada en los ciudadanos y no en los donantes multimillonarios.
En Washington, ya hay más de 12,000 personas registradas solo para ese evento. El representante Jamie Raskin y el joven congresista Maxwell Frost serán oradores principales.
Demandas por la salud pública: la purga ideológica en el NIH
Un grupo de científicos, asociaciones médicas y sindicatos presentó una demanda contra los Institutos Nacionales de Salud (NIH), alegando una “purga ideológica” sin precedentes. Desde que Trump asumió su segundo mandato, se han cancelado cientos de subsidios de investigación, en particular aquellos que contenían palabras como “diversidad”, “género” o “vacunación”.
Estudios sobre prevención del VIH, violencia infantil o desigualdades en salud materna quedaron sin financiamiento, impactando directamente las posibilidades de avance en salud poblacional. Según los demandantes, “el gobierno ha destruido proyectos a mitad de camino, derrochando recursos públicos sin justificación científica”.
El argumento principal: los recortes violan el proceso regular de revisión científica del NIH y desobedecen mandatos expresos del Congreso para abordar la equidad en salud.
El “green bank” cercenado: el asalto de la EPA al clima
En otra línea judicial, una fuerte disputa legal enfrenta a grupos ambientalistas con la Agencia de Protección Ambiental (EPA), liderada por el administrador Lee Zeldin. La EPA bloqueó y canceló abruptamente más de $20 mil millones en subsidios federales del Greenhouse Gas Reduction Fund, una “banca verde” creada por el Acta de Reducción de la Inflación de 2022.
Los fondos debían financiar proyectos de energía limpia, muchos de ellos gestionados por organizaciones como United Way y Habitat for Humanity. Pero según el gobierno, los subsidios estaban envueltos en “fraudes potenciales” sin que se presentase nueva evidencia sustancial.
“Lo que dicen los demandantes es que si el EPA quería frenar esos fondos, debía seguir los procedimientos legales. En vez de eso, presionaron a Citibank para congelarlos sin notificación previa”, dijo la jueza Tanya Chutkan durante la audiencia.
Citibank efectivamente bloqueó los fondos. Uno de los fiscales que habría sido presionado para justificar esta medida renunció antes de ejecutarla, según los demandantes.
Para los grupos afectados, esto es una represalia política disfrazada de control financiero. Varias organizaciones abandonaron la iniciativa por falta de fondos, incluyendo a United Way Worldwide.
Un reencuadre demócrata: construir confianza poco a poco
Rebecca Cooke, candidata demócrata a un escaño en Wisconsin, resumió el sentir del partido: “Esto no es una victoria definitiva. Es apenas un paso en la reconstrucción de confianza con un electorado que se sintió traicionado o ignorado”.
La necesidad de una infraestructura política sólida, de mensajes coherentes y de cercanía real con la clase trabajadora, especialmente en zonas semirrurales del medio oeste, es parte del nuevo aprendizaje demócrata. Aunque las señales son positivas, líderes como Cooke entienden que la movilización no puede depender solo de reacciones frente al temor, sino de propuestas que convoquen al futuro.
¿Qué está en juego rumbo a 2026?
Los demócratas avanzan sobre una delgada línea: mantienen la presión frente a una base cada vez más preocupada por la radicalización conservadora, al tiempo que buscan no sobrevalorar resultados de elecciones de baja participación. Aun así, entre victorias judiciales incipientes, protestas masivas y discursos que reavivan el ideal de justicia social, todo indica que el Partido Demócrata ha encontrado una nueva narrativa capaz de competir contra el poder de Trump y Musk.
Desde los juzgados hasta las urnas, la batalla avanza. Y esta vez, los demócratas parecen decir: “no más rendiciones silenciosas”.