Georgia al frente de la ofensiva antitrans: entre la política y los derechos humanos
Una oleada legislativa en Georgia revive el debate sobre el acceso a cuidados para personas trans: ¿protección del erario público o política discriminatoria?
Una caminata como declaración política
El miércoles por la tarde, la Cámara de Representantes de Georgia se convirtió en el escenario de una dramática protesta política cuando los legisladores demócratas optaron por abandonar el recinto antes de votar sobre un controvertido proyecto de ley. Se trataba del Senate Bill 185, una medida que prohíbe el uso de fondos estatales para brindar cuidados de afirmación de género a personas transgénero encarceladas.
Entre gritos de “Take a walk!” (¡Dense una caminata!), los demócratas hicieron oír su frustración frente a lo que muchos ya consideran una ola de legislación anti-trans impulsada por los republicanos en el estado.
El contenido de la ley y su impacto
El Senate Bill 185 prohíbe expresamente el uso de fondos penitenciarios estatales para intervenciones médicas tales como cirugías de reafirmación de sexo, terapias hormonales o cualquier procedimiento que persiga modificar las características sexuales primarias o secundarias de las personas. Con una votación de 100 a 2, el proyecto fue remitido al gobernador Brian Kemp, quien tiene la opción de firmarlo o vetarlo.
Según datos presentados durante audiencias legislativas, solo cinco personas trans encarceladas habrían solicitado dicho tratamiento. Para los demócratas, este número evidencia que se trata de una ley simbólica más que una medida de ahorro fiscal sustancial.
La narrativa republicana
Los legisladores republicanos, por su parte, sostienen que es inaceptable que el dinero de los contribuyentes se use para cubrir lo que consideran “cirugías cosméticas” o tratamientos no esenciales en el ámbito penitenciario. El líder de mayoría Chuck Efstration declaró que la salida del pleno por parte de los demócratas equivalía a “apoyar cirugías de cambio de sexo financiadas por los contribuyentes para prisioneros estatales”.
Además, figuras fuertes del partido como el presidente de la Cámara, Jon Burns, y el vicegobernador Burt Jones, han hecho de las leyes contra la comunidad trans uno de sus ejes de gobierno para 2024.
Un aluvión de leyes dirigidas a la comunidad trans
El SB 185 es solo una pieza del rompecabezas legislativo que los republicanos de Georgia han promovido en los últimos años:
- 2022: Prohibición a niñas trans de participar en deportes femeninos escolares.
- 2023: Prohibición de cirugías de confirmación de género en menores de 18 años, aunque con excepciones para quienes ya estaban en tratamiento.
- 2024: El SB 1 busca ampliar las restricciones deportivas a nivel universitario.
- En discusión: El SB 30, que intenta prohibir el uso de bloqueadores de pubertad y terapias hormonales a menores, aún en negociación con la Cámara Baja.
- Próximamente: Propuesta para que los seguros médicos de empleados estatales y Medicaid no cubran ningún tipo de atención médica transgénero.
Este último proyecto, impulsado por el senador Blake Tillery, podría posicionar a Georgia entre los estados más restrictivos en cuanto al acceso a cuidados para personas trans. Según Movement Advancement Project, al menos 14 estados ya prohíben beneficios trans en seguros para empleados públicos, y aproximadamente 10 los excluyen de Medicaid.
Reacción demócrata: ¿defensa de derechos o estrategia política?
La presidenta del Caucus Demócrata de la Cámara, Tanya Miller, ofreció una de las críticas más mordaces:
“¿Qué está pasando con mis colegas que se han obsesionado con lo que sucede en los pantalones, la ropa interior y los consultorios médicos de las personas transgénero?”
Para muchos dentro del partido, lo que está en juego no es solo el derecho de una pequeña minoría a servicios médicos, sino la misma dignidad humana frente a un creciente uso institucional del poder legislativo para controlar la identidad y el cuerpo.
Más allá de Georgia: un fenómeno nacional
El caso de Georgia se enmarca en un contexto nacional de incremento de legislación contra personas transgénero.
- California: Rechazaron proyectos que querían limitar la participación de atletas trans, pese al respaldo parcial del gobernador Gavin Newsom.
- Nevada: Su federación atlética escolar votó limitar a estudiantes a competir según su sexo asignado al nacer.
- Colorado: Evalúa convertir en acto discriminatorio referirse a una persona trans por su nombre o género anterior.
Donald Trump, ex presidente y probable candidato en 2024, ha avivado aún más estas tensiones al criticar reiteradamente a su rival Kamala Harris por apoyar políticas pro derechos de personas trans.
¿Estrategia electoral o conservadurismo moral?
Los analistas políticos coinciden en que el ataque legislativo contra personas trans forma parte de una estrategia de movilización del electorado conservador. Al ubicar temas altamente emocionales, como deportes escolares o tratamientos médicos, en el centro del debate, los políticos de derecha intentan reforzar su base de votantes más comprometida.
En este sentido, la medicina y el bienestar de una minoría son usados como instrumentos de capital político, desplazando el debate de los derechos humanos hacia el campo de la manipulación ideológica.
Obstáculos legales a futuro
Sin embargo, el estado no opera en un vacío legal. En años recientes, Georgia ha perdido demandas judiciales interpuestas por empleados públicos, personas beneficiarias de Medicaid y personas encarceladas, tras lo cual ha sido forzada a incluir coberturas de cuidado trans en su sistema de salud pública.
Los nuevos proyectos de ley parecen buscar anular estos acuerdos judiciales, lo que podría terminar en una cascada de nuevos litigios y cuestionamientos por violaciones constitucionales.
¿Retroceso o punto de inflexión?
Para defensores de derechos LGBTQ+ como Tanya Miller o Carolyn Hugley, lo que sucede en Georgia es una llamada de atención para todo el país. Hugley resumió la situación diciendo que el Capitolio se ha convertido en teatro político:
“La gente nos envió aquí para hacer un trabajo ejemplar. No vinimos a marginar, acosar o discriminar”
Con las elecciones de 2026 en el horizonte y figuras como Blake Tillery con ambiciones estatales, Georgia parece consolidarse como campo de batalla político en el debate sobre quién tiene el derecho a decidir sobre su identidad de género.
Más allá del resultado legislativo inmediato, lo cierto es que las vidas y derechos de miles de ciudadanos están en juego. En este clima electoral contaminado, el respeto a la diversidad y al tratamiento médico se está convirtiendo en una nueva frontera de lucha por los derechos civiles en Estados Unidos.