Escudo de Achilles y geopolítica del Báltico: el nuevo tablero militar en Europa y el Mediterráneo
Grecia, Bulgaria y Somalia avanzan en redefinir sus estrategias de defensa, mientras la OTAN refuerza alianzas frente a tensiones regionales y amenazas globales
Un nuevo amanecer para la defensa griega: el "Escudo de Achilles"
El gobierno de Grecia ha presentado uno de los planes de modernización militar más ambiciosos de Europa en los últimos años: una inversión estratégica de 25.000 millones de euros para reconvertir su doctrina de defensa y preparar al país para los retos del conflicto moderno y de alta tecnología. Este plan, que se desplegará a lo largo de la próxima década, se articulará principalmente a través del sistema de defensa aérea conocido como "Escudo de Achilles".
El ministro de Defensa griego, Nikos Dendias, lo definió no solo como un cambio tecnológico, sino como una transición existencial. "Lo que proponemos es existencial para el país —un cambio total de doctrina", declaró ante el parlamento. "Nos alejamos del pensamiento tradicional de que el Egeo se defiende únicamente con la flota".
Tecnología, IA y movilidad: claves de la nueva doctrina
El plan implica reducir la dependencia de las fuerzas navales convencionales y adoptar una estrategia hiperconectada basada en:
- Misiles móviles impulsados por inteligencia artificial
- Desarrollo de drones autónomos
- Equipamiento de siguiente generación para soldados, con sensores y sistemas de comunicación avanzados
- Capacidades satelitales propias para asegurar comunicaciones ante posibles conflictos
Además, se prevé una reorganización total del personal militar: fusión de unidades, cierre de bases infrautilizadas y modernización de una estructura de mando considerada excesivamente jerárquica.
Israel, Francia y EE.UU.: las alianzas estratégicas de Grecia
La modernización griega no se da en el vacío. Tras los severos recortes sufridos durante la crisis económica de 2010–2018, el ejército heleno está recuperando capacidades con una diplomacia de defensa activa. Esta estrategia incluye cooperación con:
- Estados Unidos: Grecia mantiene su decisión de adquirir los avanzados F-35, a pesar de la presión política interna para optar por alternativas europeas.
- Francia: vínculos cada vez más profundos en inteligencia y capacidades navales.
- Israel: intercambio tecnológico y ciberdefensa.
El primer ministro Kyriakos Mitsotakis defendió la compra de los cazas estadounidenses como una "inversión a largo plazo", tras reunirse con Benjamin Netanyahu en Tel Aviv.
La sombra turca: un viejo conflicto renovado
Las tensiones entre Grecia y Turquía, ambos países miembros de la OTAN, han estado presentes durante décadas, especialmente en torno a disputas territoriales en el mar Egeo y Mediterráneo oriental. Los roces han llevado a varios episodios cercanos al conflicto armado, siendo los más recientes los del 2020 y 2022 por exploraciones de gas.
"El 'Escudo de Achilles' es un mensaje directo a Ankara: Grecia se está preparando para una guerra moderna, rápida y asimétrica", opinó el analista internacional Andreas Papakonstantinou. El componente de IA y movilidad permitiría a Grecia tener presencia activa sin una gran cantidad de medios navales fijos.
Somalia: los intereses estadounidenses y la presión de Somalilandia
Mientras Grecia mira hacia el este, en el Cuerno de África se está gestando otra situación delicada. Una carta filtrada del presidente de Somalia, Hassan Sheikh Mohamud, dirigida a Donald Trump, revela una oferta audaz: ceder el control de bases aéreas y puertos estratégicos a Estados Unidos con el fin de reforzar la presencia militar en la región.
La carta propone ceder acceso exclusivo a dos bases aéreas, Berbera y Baledogle, y a los puertos de Berbera y Bosaso. Pero la jugada ha irritado profundamente a Somalilandia, región autoproclamada independiente desde 1991 y que alberga el puerto de Berbera.
En un discurso durante la celebración del Eid al-Fitr, el presidente de Somalilandia, Abdirahman Mohamed Abdullahi, calificó la propuesta de “peligrosa” e instó a la comunidad internacional a respetar su soberanía de facto. “Somalilandia gobierna su territorio, su espacio aéreo y marítimo”, sentenció.
Somalilandia vs. Somalia: un conflicto sin resolver y lleno de implicaciones
Somalilandia, antigua colonia británica, funciona como un estado independiente de facto. Tiene gobierno propio, sistema electoral y fuerzas armadas. Sin embargo, ningún país del mundo reconoce su independencia, lo que complica cualquier escenario de diálogo.
El conflicto se agudizó recientemente, cuando Somalilandia firmó un acuerdo con Etiopía para permitirle acceso al mar a través del puerto de Berbera, despertando la furia del gobierno federal somalí.
Ahora, con EE.UU. de por medio, el tablero se vuelve aún más complejo. “Otorgar el uso exclusivo de una base en Berbera sin consultar a Hargeisa —la capital de Somalilandia— es una provocación y no refleja la realidad sobre el terreno”, advirtió Sarah Harrison, especialista en geopolítica africana del International Crisis Group.
Bulgaria: nuevos F-16 y una apuesta clara por la OTAN
En Europa del Este, Bulgaria acaba de recibir el primero de los 16 nuevos F-16 Block 70 adquiridos a EE.UU. por un total de 1.300 millones de dólares. El avión aterrizó en la base aérea de Graf Ignatievo, marcando un hito en los esfuerzos búlgaros por modernizar una fuerza aérea anclada en aviones MiG-29 de época soviética.
El primer ministro Rosen Zhelyazkov lo celebró como “un símbolo del compromiso estratégico con Estados Unidos y con la OTAN”. Esta entrega, retrasada por la pandemia, inaugura una nueva fase de interoperabilidad con la Alianza Atlántica, especialmente relevante mientras continúa la guerra en Ucrania.
En 2022, Bulgaria firmó un segundo contrato para otros ocho F-16, que se espera recibir antes de 2027. Hasta entonces, el país seguirá dependiendo de sus aliados para cumplir sus obligaciones de patrullaje aéreo.
¿Un nuevo telón de acero digital y militar?
Lo que une estas tres historias —Grecia, Somalia y Bulgaria— es más que la compraventa de armamento. Es la aparición de una nueva lógica de alianzas, conflictos regionales e innovación tecnológica en torno a la soberanía, las rutas comerciales y la defensa.
Con el aumento del gasto militar europeo tras la invasión rusa de Ucrania y el surgimiento de actores no estatales con tecnología militar avanzada, los países medianos y pequeños —desde los Balcanes hasta el Cuerno de África— están reconfigurando sus apuestas.
El historiador británico Lawrence Freedman lo resumió en una entrevista reciente: “Ya no hablamos solo de tanques y territorio; hablamos de software, algoritmos y quién controla la nube durante una guerra”.
La pregunta ahora es: ¿cómo impactarán estas decisiones en la estabilidad regional o en la aparición de nuevos conflictos? Solo el tiempo —y los contratos— lo dirán.