El imparable ascenso de los salarios en las Grandes Ligas: ¿lujo insostenible o reflejo del mercado?
Más de $5 millones de salario promedio, Juan Soto rompe récords y los Mets y Dodgers arrasan con el presupuesto. Un repaso crítico a la creciente disparidad económica del béisbol de Grandes Ligas.
Por primera vez en la historia, el salario promedio en las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) ha superado los $5 millones de dólares. Esta cifra, que marca un hito en el deporte profesional, también desnuda profundos contrastes en el gasto de los equipos, el poder de negociación de las superestrellas y plantea la pregunta fundamental: ¿es sostenible este ritmo de crecimiento?
El ascenso meteórico de la nómina promedio
Según un análisis reciente realizado, el salario promedio en 2024 alcanzó los $5,160,245, un aumento del 3.6% comparado con el año anterior. Esto representa una aceleración respecto al modesto 1.5% del 2023, aunque se queda corto frente al crecimiento del 11.1% registrado en 2022.
Este crecimiento revela una clara tendencia al alza en el mercado laboral del béisbol, empujado principalmente por contratos récord como el de Juan Soto, con un salario de $61.9 millones que rompe el récord anterior de $43.3 millones.
Juan Soto: la nueva vara a medir
El jardinero de los New York Mets no solo se ha convertido en el jugador mejor pagado de la historia de la MLB, sino también en un símbolo de hasta dónde está dispuesto a llegar un equipo para tener talento estelar en su roster. Su contrato supera en casi $20 millones la cumbre anterior, compartida por los lanzadores Max Scherzer y Justin Verlander.
Este contrato también consolida a los Mets como el equipo con la nómina más elevada de la liga: $322.6 millones, superando apenas a los Dodgers de Los Ángeles con $319.5 millones.
Dodgers: fortaleza financiera disfrazada de ingenio contable
Si bien los Dodgers están técnicamente en segundo lugar en términos de nómina, la realidad contable es más compleja. El equipo aprovechó amplios esquemas de pagos diferidos para disminuir su carga salarial presente. El caso más notable es el de Shohei Ohtani, cuyo salario de $70 millones fue descontado a un valor presente de $28.2 millones, ya que no se pagará en su totalidad hasta 2035.
Otros jugadores como Mookie Betts, Freddie Freeman y Will Smith también fueron contratados con esquemas de pago diferido, lo cual permite al equipo mantener su competitividad sin violar restricciones presupuestarias.
Contrastes extremos: de Mets y Dodgers a los Marlins y Athletics
La desigualdad financiera en la MLB es cada vez más evidente. Mientras que los Mets gastan más de $320 millones y los Dodgers prácticamente lo igualan, equipos como los Miami Marlins apenas llegan a $64.9 millones, convirtiéndose en el conjunto con la nómina más baja tras tres años en que ese título lo llevaban los Oakland Athletics.
Esto significa que la nómina de los líderes quintuplica a la de los colistas, una diferencia que plantea dudas sobre la equidad competitiva en la liga.
¿Un lujo justificable?
La disparidad también se ve reflejada en cuántos jugadores perciben salarios millonarios:
- 526 de 953 jugadores (aprox. 55%) tienen contratos de $1 millón o más.
- 15 jugadores superan los $30 millones.
- 177 están por encima de los $10 millones anuales.
- Solo 35 jugadores ganan el salario mínimo de $760,000.
Además, el 29% del total de los sueldos se destina solo a los 50 jugadores mejor pagados, mientras que el 48% lo concentran los 100 más adinerados. Esta concentración es similar a la que se ve en las grandes bolsas financieras, lo que genera cuestionamientos sobre el reparto equitativo de los recursos en el béisbol.
Los equipos que aumentaron - y redujeron - su gasto
Si bien Dodgers y Mets lideran en términos absolutos, hay otros que han aumentado significativamente sus nóminas en términos relativos:
- Dodgers: +$69 millones
- Baltimore Orioles: +$66 millones
- Arizona Diamondbacks: +$55 millones
- San Diego Padres: +$47 millones
- Philadelphia Phillies: +$41 millones
- Detroit Tigers: +$39 millones
En la otra cara de la moneda, equipos como los Chicago White Sox (-$60.8 millones) y los San Francisco Giants (-$39.1 millones) han optado por recortar agresivamente su presupuesto, probablemente debido a desempeños decepcionantes o reestructuraciones internas.
El debate eterno: ¿el dinero compra campeonatos?
Este incremento en la inversión plantea una pregunta de larga data dentro del béisbol: ¿pagar más garantiza títulos? La respuesta es a menudo más matizada. Por ejemplo:
- Los Mets fueron terceros en nómina en 2023 y se quedaron fuera de los playoffs.
- Los Texas Rangers ganaron la Serie Mundial 2023 con una nómina elevada, pero con un equipo que también se benefició de decisiones estratégicas exitosas en el desarrollo de talento joven.
- Los Tampa Bay Rays, con una cultura de eficiencia y análisis estadístico, han sido competitivos con nóminas bajas.
La calidad de los fichajes, el desarrollo de prospectos y la dirección técnica aún pesan tanto como un talonario ilimitado.
Mediana salarial: una estadística alarmante
Mientras el salario promedio crece, la mediana salarial bajó a $1.35 millones, frente a los $1.5 millones del año pasado y muy por debajo del récord de $1.65 millones registrado en 2015.
Esta caída refleja que el ingreso de nuevos jugadores jóvenes, con contratos iniciales bajos, contrarresta parcialmente los mega contratos. También ilustra la creciente distancia entre las estrellas y el pelotón medio del béisbol profesional.
El “efecto veterano desplazado”
Durante la temporada, los sueldos promedio tienden a descender debido a que muchos veteranos, con salarios más altos, son liberados o enviados a ligas menores y se les reemplaza con prospectos de bajo costo. Este fenómeno, llamado por algunos analistas el efecto veterano desplazado, afecta especialmente a los peloteros de entre 30 y 34 años.
Esto hace que la longevidad del jugador promedio en la MLB se reduzca, mientras que la “ventana de ingresos elevados” se acorta, concentrándose cada vez más en los nombres top del mercado.
¿Hacia dónde se dirige la MLB?
Todo parece indicar que la tendencia al alza en salarios seguirá mientras los ingresos generales de la liga lo permitan. Con contratos televisivos millonarios, venta internacional de licencias y creciente monetización digital, los recursos fluyen.
Sin embargo, cada vez más voces dentro y fuera del béisbol llaman a una reforma del sistema de reparto de ingresos y control presupuestario, para evitar que unos pocos equipos compren su camino al éxito mientras media liga lucha con presupuestos insuficientes.
La discusión no solo es económica, sino también deportiva. Sin una estructura más nivelada, el riesgo de que los aficionados pierdan el interés en equipos claramente inferiores aumenta. La MLB deberá decidir si prefiere un sistema de libre mercado extremo o uno con reglas que propicien una competencia justa.
Al cierre del día, los $5 millones representan más que un número: son el reflejo de un béisbol cada vez más exclusivo, polarizado y centrado en el espectáculo de las estrellas. Pero también podrían marcar el inicio de un debate necesario sobre el futuro del deporte que, más allá de las cifras, sigue siendo un juego de nueve entradas donde cualquiera, con el talento suficiente, puede dar el hit ganador.