Brad Schimel y la dignidad de perder: Una rara lección de democracia en tiempos convulsos

El conservador aceptó su derrota en la elección de la Corte Suprema de Wisconsin con gracia, ofreciendo un ejemplo poco común de integridad electoral

Una concesión inesperadamente digna

En un ambiente político cada vez más polarizado y escéptico respecto al sistema electoral, el conservador respaldado por el Partido Republicano, Brad Schimel, ofreció una imagen casi anticuada pero profundamente refrescante: reconocer públicamente una derrota. La escena se desarrolló en la elección para la Corte Suprema de Wisconsin, donde Schimel admitió su pérdida ante la liberal Susan Crawford. Lo impactante no fue solo su aceptación pública, sino su actitud al hacerlo.

Cuando se proyectaron los primeros resultados, Schimel rápidamente tomó el teléfono y llamó a Crawford para conceder la elección. Minutos después, subió al escenario en su fiesta de observación para dirigirse a sus seguidores. Algunos, exaltados, comenzaron a corear insultos hacia su oponente. “Cheater”, gritó una mujer. Sin vacilar, Schimel respondió de inmediato: “No. Tienen que aceptar los resultados”.

Con esa simple frase, Schimel se desmarcó de la tónica que ha impregnado la política estadounidense desde las elecciones de 2020: el rechazo a los resultados, la difusión de teorías conspirativas, y la erosión sistemática de la confianza pública en el proceso electoral.

Contexto nacional: desconfianza arraigada

Desde que Donald Trump perdió las elecciones de 2020 ante Joe Biden, ha liderado un movimiento nacional de desconfianza en las instituciones electorales. Promovió litigios legales en estados clave, incluida Wisconsin, buscando anular los resultados sin pruebas de fraude. Las acusaciones sin fundamento se han repetido en casi cada contienda donde los resultados no favorecen a los republicanos.

En ese contexto, el gesto de Schimel se vuelve notable. Según Jeff Mandel, de la firma legal progresista Law Forward, “no debería ser motivo de celebración, pero dadas las circunstancias, lo es”. Y es que el acto de conceder una elección debería ser simplemente un paso protocolario, no un acto heroico.

La diferencia Schimel

El acto de Schimel se destacó aún más porque fue inmediato. No esperó varios días para evaluar si sería posible disputar el resultado, como han hecho otros miembros de su partido. Eric Hovde, por ejemplo, tardó casi dos semanas en aceptar su derrota en la carrera por el Senado del año pasado en Wisconsin, lanzando dudas sobre el resultado sin pruebas concretas.

En Carolina del Norte, el republicano Jefferson Griffin ha insistido en cuestionar su derrota en la elección para la Corte Suprema estatal aún después de dos recuentos que reafirmaron la victoria de su oponente, la demócrata Allison Riggs.

Schimel, sin embargo, dejó claro que “los números no iban a cambiar” y subrayó que “son demasiado malos como para revertirlos”. Su declaración directa y realista contrastó con la estrategia de alimentar la duda hasta el último momento.

Una banda de rock y una Coors Light

Tan desenfadado como resoluto, Schimel volvió más tarde al escenario con su banda de versiones de rock clásico. Tocaba el bajo mientras el público comenzaba a despejarse. Entre canción y canción, pidió cerveza: “Pidan una Coors Light en el bar, por favor. Pónganla en mi cuenta”. El gesto, casi cinematográfico, reflejaba aceptación sin dramatismo, una especie de catarsis democrática en un clima político cada vez más tenso.

Este tipo de reacciones resalta aún más cuando se contrasta con figuras como Donald Trump, quien sigue afirmando falsamente que ganó en 2020, pese a múltiples recuentos, auditorías y decisiones judiciales que validaron su derrota. O el multimillonario Elon Musk, que invirtió más de $21 millones en la elección de Wisconsin y promovió teorías conspirativas sobre el voto de no ciudadanos, sin base alguna.

La otra cara del Partido Republicano

No todos en el partido están dispuestos a seguir esta línea conspirativa. En la fiesta de Schimel, varios simpatizantes elogiaron su actitud. “Fue todo un caballero”, dijo Russell Jones, abogado de 51 años. “Así es como se pierde”. Otro asistente, Adam Manka, expresó preocupación por cómo la nueva mayoría liberal en la Corte podría redibujar distritos electorales, pero reconoció: “No puedes cambiarlo, es democracia”.

Que esta conducta —perder con dignidad— sea ahora considerada valiente o admirable habla del estado disfuncional de la política estadounidense. Ari Mittleman, director de la organización cívica Keep Our Republic, comparó las elecciones con un partido de fútbol americano: “Sabemos quién ganó, sabemos quién perdió”.

Es transparente y aceptamos el resultado final”, añadió. “Eso es democracia”.

Más allá de Wisconsin: una lección para el país

La actuación de Schimel ofrece una oportunidad para cambiar la narrativa tóxica que ha dominado la escena electoral desde 2020. Su actitud sugiere que no todo está perdido en cuanto al respeto por las instituciones democráticas. No obstante, el ejemplo sigue siendo la excepción más que la norma.

En el otro extremo del país, el senador estatal de Montana, Jason Ellsworth, fue censurado y expulsado permanentemente del piso del Senado por conflictos de interés y conducta inapropiada. El caso muestra cómo la ética política también está en juego en otros frentes, ya sea por negarse a aceptar una derrota limpia o por manipular contratos públicos.

Mientras que Schimel reconocía la derrota y tomaba su cerveza en paz, Peter Bernegger, un férreo promotor de teorías electorales, insinuaba online que un “algoritmo” explicaba la victoria de Crawford. Incluso Alex Jones, fundador de InfoWars, reaccionó en sus redes afirmando que se debería investigar el “fraude electoral”.

Este contraste subraya la importancia del ejemplo de Schimel: quizás no cambie a su partido de la noche a la mañana, pero su gesto quedará como testimonio de que aún es posible creer en la decencia política y en los mecanismos básicos de la democracia.

Y todo eso, acompañado de una línea de bajo bien afinada y una Coors Light fría.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press