¿Puede una iglesia discriminar legalmente? El caso de Eboni Marshall Turman y el púlpito que sigue vetado a las mujeres

La reverenda y teóloga Eboni Marshall Turman denunció discriminación de género tras ser excluida del proceso para elegir nuevo líder espiritual en la iglesia Abyssinian, pero un juez desestimó la demanda. ¿Triunfó la libertad religiosa o la desigualdad?

La histórica iglesia de Harlem bajo escrutinio

Fundada en 1808, la Iglesia Bautista Abyssinian, ubicada en Harlem, Nueva York, es uno de los templos más emblemáticos del cristianismo afroamericano en Estados Unidos. Su fama no solo radica en su longevidad, sino en las figuras políticas y religiosas que ha visto pasar por su púlpito, como el reverendo Adam Clayton Powell Jr., influyente congresista y activista por los derechos civiles.

Sin embargo, en 2023, esta institución fue el centro de un feroz debate cuando la Rev. Eboni Marshall Turman, profesora en Yale Divinity School y ex pastora asistente en Abyssinian, presentó una demanda por discriminación de género al ser excluida como finalista en el proceso para elegir al nuevo pastor principal tras la muerte de Calvin O. Butts III en 2022.

El argumento legal del “ministerial exception”

La demanda de Marshall Turman fue desestimada en junio de 2024 por el juez federal Dale Ho, amparado en el principio legal denominado “excepción ministerial” (ministerial exception). Esta doctrina, establecida por la Corte Suprema de los Estados Unidos, sostiene que las organizaciones religiosas tienen derecho a elegir a su liderazgo espiritual sin interferencia del Estado, incluso si se alega discriminación en el proceso.

Según el juez Ho, el tribunal no tenía autoridad para intervenir en decisiones sobre nombramientos eclesiásticos, y además, la reverenda no logró demostrar que estaba mejor calificada que los cinco hombres que fueron seleccionados como finalistas.

Marshall Turman reaccionó con firmeza, describiendo el fallo como un “tecnicismo que permite a las iglesias discriminar”, y acusó a Abyssinian de sostener una hipocresía contraria a los propios principios del cristianismo.

“Mi reclamo moral sigue en pie: la discriminación de género en la casa de Dios no tiene cabida”, escribió en un correo electrónico.

¿Qué es la “excepción ministerial”?

El concepto de excepción ministerial fue reconocido formalmente por la Corte Suprema en el caso Hosanna-Tabor Evangelical Lutheran Church and School v. Equal Employment Opportunity Commission (2012). El fallo estableció:

  • Las iglesias tienen el derecho constitucional de contratar o despedir a sus líderes espirituales sin intervención del gobierno.
  • Las leyes contra la discriminación no aplican a estos cargos si ello conlleva examinar decisiones basadas en doctrina religiosa.
  • La libertad de religión, establecida en la Primera Enmienda, protege estas decisiones como parte integral de la fe y práctica religiosa.

Así, aunque muchas leyes laborales prohíben la discriminación por sexo, raza o religión, este principio permite que las congregaciones religiosas decidan sin supervisión estatal quién debe liderarlas, aun cuando tales decisiones parezcan contradecir los valores de igualdad del resto de la sociedad.

¿El evangelio con techo de cristal?

Desde sus inicios, el liderazgo religioso cristiano ha sido dominado por hombres. Aunque muchas denominaciones protestantes han permitido la ordenación de mujeres desde el siglo XX (como la metodista, episcopal y presbiteriana), hay otras, como las bautistas, que aún debaten este rol con intensidad.

La reverenda Marshall Turman iba camino a convertirse no solo en la primera mujer en liderar Abyssinian, sino también en una de las pocas afroamericanas en ocupar altos cargos en megatemplos cristianos de EE. UU., enfrentando una doble barrera: de género y racial.

En una entrevista previa, Turman afirmó:

“No hay justificación teológica real para excluir a las mujeres del ministerio pastoral. El prejuicio está más relacionado con la cultura y el poder que con el evangelio.”

Un estudio del Center for American Progress de 2022 indica que sólo el 11% de los pastores en megatemplos pertenecen a grupos que aceptan pastoras mujeres, y en muchos casos, reciben salarios más bajos o menor reconocimiento institucional.

¿Abyssinian realmente defiende la equidad?

En su comunicado tras ganar la demanda, la iglesia afirmó:

“Abyssinian celebra el fallo judicial y reafirma su compromiso con la equidad de género en el liderazgo religioso”.

Pero muchas voces consideran estas declaraciones como retóricas sin resultados prácticos. A lo largo de más de dos siglos de historia, la congregación ha tenido pastores influyentes, pero ninguna mujer ha ocupado su cargo principal.

Esto ha generado cuestionamientos sobre su autenticidad en temas de justicia social, especialmente cuando Abyssinian se ha posicionado como un referente de lucha por los derechos civiles y justicia racial. ¿Es posible sostener el discurso de inclusión mientras se mantiene una estructura patriarcal?

La elección bajo disputa

La polémica no terminó con la decisión judicial. En octubre de 2023, cuatro miembros veteranos de la congregación presentaron otra demanda en una corte estatal, alegando irregularidades en el proceso de selección del nuevo pastor, Kevin R. Johnson.

Estos miembros argumentan que el comité de búsqueda ignoró los estatutos internos, obviando mecanismos de transparencia y deliberación comunitaria. Además, señalan que Johnson, quien fundó Dare to Imagine Church en Filadelfia tras una renuncia conflictiva en otra parroquia, fue elegido de manera opaca.

Abyssinian respondió en los tribunales que la demanda era un intento ilegítimo de reemplazar a un pastor electo por figuras afines a los demandantes, y pidió que se archive el caso.

La tenaza legal: ¿libertad religiosa o refugio de la desigualdad?

El caso de Eboni Marshall Turman reaviva una vieja tensión en la democracia estadounidense: el equilibrio entre libertades religiosas y derechos civiles. Aunque la Primera Enmienda protege la autonomía espiritual, también plantea riesgos si se usa para enmascarar estructuras de poder excluyentes.

Además, sitúa a las mujeres aspirantes al ministerio pastoral en un limbo legal: pueden conseguir títulos, experiencia y reconocimiento religioso, pero aún encontrar puertas cerradas en los espacios de liderazgo más influyentes. Todo esto ocurre en iglesias que, como Abyssinian, dicen abogar por la justicia y la equidad.

¿Hacia una nueva interpretación teológica?

Frente a este tipo de casos, teólogos progresistas impulsan una lectura renovada del evangelio que enfatiza la igualdad espiritual de todos los seres humanos.

Como señaló la propia Marshall Turman citando a la carta a los Gálatas (3:28):

En Cristo no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer… porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús.”

La batalla legal podría haber terminado, pero el debate espiritual y moral apenas comienza. Y aunque la Reverend Eboni Marshall Turman no se convirtiera en la primera pastora titular de Abyssinian, su lucha podría encender la llama de muchas mujeres destinadas a liderar desde el púlpito.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press