El turismo internacional en EE.UU. cae en picado: ¿culpa de Trump?
Las políticas y retórica del expresidente podrían costarle miles de millones de dólares a la economía turística estadounidense
Un retroceso inesperado en el turismo
El turismo internacional hacia Estados Unidos está atravesando una de sus mayores caídas desde la pandemia. Lo que parecía ser un año de recuperación sólida tras el impacto del COVID-19 se ha transformado en una pesadilla económica para el sector turístico. Y, según varios analistas, una buena parte de la culpa recae en la política exterior y retórica del expresidente Donald Trump.
De acuerdo con Tourism Economics, una firma respectada en proyecciones de viajes, se espera que el número de turistas internacionales que arriben a EE.UU. caiga un 9,4% en 2024. Este valor representa casi el doble del 5% de descenso que la misma firma había previsto hace apenas unos meses. Lo más alarmante es que a principios de año se había proyectado un crecimiento del 9% en las visitas internacionales respecto a 2023.
¿Qué ha provocado esta caída?
Adam Sacks, presidente de Tourism Economics, no duda en señalar directamente a la administración de Trump. “Cada desarrollo político, cada error retórico no forzado, tiene un impacto directo sobre el turismo internacional hacia EE.UU.” —afirmó Sacks.
Entre los factores identificados como disuasorios para los visitantes del extranjero se encuentran:
- El uso de aranceles agresivos que han deteriorado las relaciones comerciales.
- Incidentes recientes de turistas europeos retenidos en fronteras estadounidenses.
- Enfrentamientos diplomáticos con países aliados como Canadá y Dinamarca (por el tema de Groenlandia).
- Y los escándalos mediáticos, como la polémica interacción con el presidente ucraniano Zelenskyy.
Todo esto ha generado un entorno hostil y poco atractivo para los turistas potenciales, quienes prefieren invertir su dinero y energías en destinos más acogedores.
Un golpe millonario al sector
El descenso en el turismo no es solo una mala noticia para los aeropuertos. Las repercusiones se extienden a lo largo de toda la cadena económica del sector: aerolíneas, hoteles, pequeños negocios turísticos, parques nacionales y atracciones culturales.
Según estimaciones de Tourism Economics, los visitantes extranjeros gastarán aproximadamente 9 mil millones de dólares menos que en 2023, año en el que el turismo internacional había tenido un aumento del 9.1%.
“Es irónico”, señala Sacks, “los aranceles se implementan para corregir el déficit comercial, pero están dañando el equilibrio comercial al causar que menos viajeros internacionales vengan a gastar dinero aquí”.
El caso particular de Canadá
Uno de los países más afectados por esta tensión diplomática y política ha sido Canadá. Las proyecciones indican una caída del 20% en el turismo canadiense hacia EE.UU. durante este año. Para ponerlo en perspectiva, incluso una reducción del 10% generaría 2 millones de visitas menos, 2,1 mil millones en ingresos perdidos y la desaparición de 14.000 empleos, según la U.S. Travel Association.
Este descenso afecta duramente a estados fronterizos como New York y Michigan, y también a otros destinos turísticos populares como California, Nevada y Florida, que históricamente han dependido del turismo canadiense como una fuente económica estable.
Avisos desde la industria
La preocupación no es solo de las agencias de análisis. Grandes empresas de transporte aéreo están reportando indicadores alarmantes. Air Canada, por ejemplo, anunció que sus reservas para vuelos hacia EE.UU. entre abril y septiembre están 10% por debajo respecto al mismo período de 2023.
Esto podría parecer un fenómeno pasajero, pero los analistas estiman que la recuperación completa a los niveles pre-COVID tomará mucho más tiempo del previsto. Según Sacks, ahora no se espera alcanzar los números de 2019 hasta 2029.
Una vista más amplia: recortes federales y políticas económicas
El turismo no es el único sector afectado. Estados como Maryland, cuya economía está íntimamente ligada al gasto federal, también enfrentan desafíos debido a la nueva administración Trump. Con un déficit de más de 3 mil millones de dólares, el Senado estatal de Maryland ya ha aprobado medidas presupuestarias que incluyen aumentos de impuestos y recortes masivos.
Senadores como James Rosapepe advierten que Maryland es uno de los estados más vulnerables a los recortes federales, dado que alberga instituciones como los Institutos Nacionales de Salud, FDA, NOAA y la NSA.
La agencia de calificación Moody’s ha alertado sobre los riesgos significativos que implican los cambios de políticas federales, afectando desde subvenciones científicas hasta contratos gubernamentales.
Reformas fiscales impopulares
Frente al panorama incierto, Maryland ha adoptado algunas medidas fiscales impopulares para equilibrar su presupuesto:
- Amplificación de tramos impositivos para quienes ganan más de $500,000 al año.
- Nuevo impuesto del 2% sobre ganancias de capital para personas con ingresos superiores a $350,000.
- Incrementos en impuestos sobre cannabis recreativo y apuestas deportivas.
- Un nuevo impuesto del 3% sobre servicios tecnológicos.
Los republicanos han criticado duramente esta estrategia. “No se puede llegar a la prosperidad aumentando impuestos”, dijo el senador Steve Hershey.
¿Un futuro incierto para la marca "Estados Unidos"?
Durante muchos años, Estados Unidos ha sido uno de los principales destinos en la mente de los turistas internacionales. Desde Nueva York hasta los parques nacionales de Utah, pasando por las playas de California y las luces de Las Vegas, el país ofrecía una experiencia inigualable.
Pero la percepción lo es todo, y hoy, el nombre "Estados Unidos" comienza a asociarse con fronteras hostiles, políticas erráticas y un entorno impredecible. Todo eso reduce el deseo de viajar y, con ello, deja en crisis a una de las industrias más significativas del país.
¿Podría recuperarse el turismo?
Algunos expertos consideran que aún hay tiempo de revertir esta tendencia si el gobierno estadounidense retoma un enfoque internacional más amigable. Pero cada nuevo titular sobre retenidos en aeropuertos o disputas diplomáticas suma desconfianza.
Tal como decía Sacks, cada ofensiva verbal o política del expresidente se ha convertido en un “error no forzado” que debilita a un sector vital, y lo peor es que los efectos se traducen en menos empleos, menos inversión regional y una recuperación cada vez más lejana.
El turismo es una forma poderosa de diplomacia blanda: crear conexiones humanas, invitar a otros a conocer nuestra cultura y economía. EE.UU. corre el riesgo de cerrarse al mundo exactamente cuando más necesita abrirse.