¿Quién decide quién pertenece?: El caso Günaydın y la frontera invisible del estatus migratorio en EE.UU.
La detención de un estudiante turco en Minnesota reabre el debate sobre los límites del sistema migratorio estadounidense y el poder casi absoluto del Departamento de Seguridad Nacional
El 28 de marzo de 2024, Doğukan Günaydın, un joven estudiante turco de 28 años, fue detenido por dos agentes vestidos de civil en las calles de St. Paul, Minnesota. ¿Su crimen? Un delito menor de conducción bajo la influencia (DUI) ocurrido en 2023, por el cual ya había sido enjuiciado, sentenciado y cumplido. Pero para las autoridades migratorias de EE.UU., esto fue suficiente para desatar un mecanismo de deportación y detención que, para muchos, bordea lo inconstitucional.
Günaydın, que residía legalmente en Estados Unidos con una visa F-1 de estudiante, fue arrestado sin previo aviso en lo que él mismo describió como “un intento de secuestro”, según una petición legal interpuesta por sus abogados ante la corte. Esta historia va más allá de un caso individual: abre una ventana inquietante hacia cómo opera el sistema de inmigración, especialmente en momentos políticos donde la narrativa migratoria se encuentra cada vez más polarizada.
Un estudiante ejemplar bajo arresto
Nacido en Turquía, Günaydın llegó a Estados Unidos en busca de un futuro académico. Se graduó en St. Olaf College en Northfield, Minnesota, y fue aceptado en la Carlson School of Management de la Universidad de Minnesota, una de las más prestigiosas escuelas de negocios del país, con una beca y un expediente académico intachable.
Sin embargo, su progreso fue abruptamente interrumpido el pasado 28 de marzo cuando fue detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) bajo el argumento de una revocación retroactiva de su visa de estudiante. Algo que, a ojos de sus abogados, no solo fue ilegal, sino que también carece de fundamentos jurídicos claros.
La nebulosa legal de las visas estudiantiles
Las visas F-1 permiten a estudiantes internacionales estudiar en EE.UU. manteniendo ciertas condiciones: carga académica completa, buen rendimiento académico, y evitar cualquier crimen grave. Aunque Günaydın fue arrestado por manejar ebrio, no existen disposiciones legales claras que indiquen que un DUI automáticamente deriva en la revocación de esta visa.
Un informe online del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) indicó que su visa fue revocada por “no mantener el estatus”, lo que generalmente se refiere a no asistir a clases, abandonar los estudios o trabajar de forma ilegal. Sin embargo, ninguna de estas condiciones aplica en el caso de Günaydın.
El argumento utilizado por ICE se basa en una interpretación laxa de una cláusula migratoria que permite deportar a no ciudadanos cuya presencia “pueda tener consecuencias adversas en la política exterior”. Pero ni el DUI ni la historia política del joven tienen relación con dicha causa. De hecho, el propio DHS afirmó que Günaydın no estaba involucrado en ninguna actividad política.
La paradoja burocrática de ICE
Uno de los aspectos más inquietantes del caso es lo que ocurrió después de la detención. Günaydın fue llevado a la cárcel del condado de Sherburne, donde se retienen prisioneros federales, y allí permaneció sin ser notificado de los cargos en su contra ni tener acceso a una audiencia formal ante un juez de inmigración. En otras palabras, quedó atrapado en un vacío burocrático.
“Sin una notificación de los cargos ni audiencia programada, Günaydın y su defensa están en la oscuridad sobre las razones de su detención”, argumentó su abogado en la petición legal presentada.
La audiencia inicial estaba prevista para el 8 de abril, pero hasta la fecha de la demanda aún no había sido informada formalmente. Esta falta de transparencia es sintomática de un sistema donde ICE actúa con amplio margen de discrecionalidad, muchas veces sin rendir cuentas.
¿Detención selectiva o un efecto disuasivo?
En palabras del gobernador de Minnesota, Tim Walz: “Arrestar a estudiantes internacionales que vienen legalmente a estudiar y trabajar duro no te hace fuerte. Necesitamos respuestas”. Sus declaraciones se suman a las de las senadoras Amy Klobuchar y Tina Smith, quienes exigen explicaciones al DHS. La preocupación es evidente: ¿estamos frente a casos selectivos para crear un efecto disuasivo?
En la misma línea, la abogada de Günaydın planteó en su escrito que, aun si el joven es liberado, su arresto genera un ambiente de miedo entre los inmigrantes legales y estudiantes internacionales. “Mientras Doğukan permanezca bajo custodia de ICE, su detención ilegal servirá para silenciar a otros”, sentencia.
El contexto político: ¿una sombra de la era Trump?
Desde la llegada de Donald Trump al poder en 2016, la política migratoria estadounidense experimentó un giro restrictivo. Bajo la doctrina de “tolerancia cero”, se reforzó el poder de ICE, se eliminaron protecciones y se deportaron miles de personas por razones menores. Aunque muchos de esos lineamientos fueron suavizados bajo la administración Biden, la cultura institucional de ICE sigue arrastrando vestigios de esa época.
Recordemos que en estados como Texas y Florida se han promovido leyes que permiten detener y deportar migrantes incluso si están legalmente en el país, siempre que hayan cometido “delitos contra el orden público”, término que suele ser ambiguo. Usar el caso Günaydın como punta de lanza para reactivar mecanismos punitivos podría estar alineado con una estrategia de endurecimiento, aún sin necesidad de una ley nueva.
Datos importantes sobre estudiantes internacionales y el sistema migratorio
- En 2023, EE.UU. albergaba a más de 1 millón de estudiantes internacionales. Aproximadamente el 5% de los estudiantes universitarios en todo el país.
- 43% de los estudiantes extranjeros cursan programas de posgrado.
- Solo el 3% de los casos de cancelación de visas F-1 está relacionado con antecedentes penales.
- ICE cuenta con un presupuesto anual superior a 8 mil millones de dólares, de los cuales más del 30% se destina a detención y deportación de individuos.
Fuente: U.S. Immigration and Customs Enforcement Annual Report, 2023.
¿Un caso aislado o la punta del iceberg?
Lo que sucede con Günaydın no es una excepción. Organizaciones como la American Civil Liberties Union (ACLU) han documentado cientos de casos similares donde individuos fueron detenidos sin base legal clara o sin acceso a procesos adecuados. La preocupación es latente: ¿cuántos Günaydın más hay en cárceles federales sin explicación ni defensa?
El temor no solo es que existan más casos, sino que se esté incentivando una cultura de represión silenciosa apelando a lagunas legales y a la ambigüedad de la ley migratoria.
El impacto humano
Más allá del debate legal o político, hay un rostro humano en el centro: un joven que apostó por un sueño académico, por integrarse al tejido de un país que siempre se proclamó tierra de oportunidades. Hoy, su futuro pende de un hilo burocrático, sometido a la discrecionalidad de un sistema que parece rebasar sus propios límites éticos.
Günaydın podría ser liberado y continuar su camino hacia una maestría. O podría ser deportado, quedando marcado de por vida por una decisión que, a ojos de muchos, carece de justicia.
¿Qué sigue?
Su audiencia programada marcará un hito no solo para su caso, sino para cómo EE.UU. trata a los estudiantes internacionales cuando comenten errores menores. En tiempos donde el discurso migratorio se tensiona, necesitamos sistemas justos, transparentes y proporcionales.
Porque a veces, todo lo que separa un sueño estadounidense de una pesadilla legal, es una firma en un documento que nadie leyó.