Tierra de nadie: la masacre de socorristas en Gaza y el silencio atronador
Quince trabajadores humanitarios fueron encontrados en una fosa común tras un ataque israelí. ¿Qué nos dice este hecho del costo humano y la impunidad en la guerra en Gaza?
Por qué la tragedia en Tel al-Sultan podría marcar un antes y un después en los estándares internacionales
El descubrimiento que sacudió a Gaza
El 31 de marzo de 2025, los residentes en Deir al-Balah, en la Franja de Gaza, se reunieron con dolor para rendir homenaje a 15 socorristas asesinados durante una operación militar israelí en la ciudad de Rafah. La escena, impregnada de tragedia y caos, se desarrolló después de que sus cuerpos fueran finalmente encontrados enterrados en una fosa común improvisada. Lo que hace aún más espeluznante el hallazgo es que los restos estaban acompañados por las ambulancias en las que viajaban, ahora completamente destruidas y semi-enterradas bajo montículos de tierra.
¿Quiénes eran las víctimas?
Entre los fallecidos había ocho trabajadores de la Media Luna Roja Palestina, seis miembros de la unidad de Defensa Civil de Gaza y un miembro del personal de la UNRWA (la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos). Todos ellos vestían uniformes claramente identificables, con logotipos humanitarios visibles y, según testigos, se encontraban en una misión de rescate totalmente pacífica.
Jagan Chapagain, director de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, calificó el suceso como “el ataque más mortífero en ocho años” contra personal humanitario. “Llevaban emblemas que debían haberlos protegido”, expresó con contundencia desde Ginebra.
¿Cómo ocurrió la masacre?
El 23 de marzo, los equipos de rescate acudieron al barrio de Tel al-Sultan, en Rafah, para atender a heridos tras los ataques israelíes. El ejército de Israel había ordenado una evacuación de la zona, alegando la presencia de militantes de Hamas. Sin embargo, todos los grupos que fueron a asistir a los afectados fueron abatidos.
La ONU informó más tarde que los primeros socorristas fueron asesinados ese mismo día, y los equipos que intentaron rescatarlos también fueron atacados, uno tras otro. Todo ocurrió a plena luz del día, un hecho que debilita aún más cualquier argumento de confusión táctica.
¿La excusa del “comportamiento sospechoso”?
El ejército israelí afirmó que sus tropas abrieron fuego contra vehículos “que se acercaban de manera sospechosa y sin señales de emergencia visibles”. Añadió, además, que una evaluación inicial indicaba que entre los muertos se encontraba un militante de Hamas. Sin embargo, ninguno de los nombres proporcionados por las autoridades israelíes coincidía con las identificaciones de los socorristas fallecidos. Tampoco se encontraron armas ni cuerpos adicionales en el lugar que respaldaran esa versión.
“Fueron asesinados a sangre fría por la ocupación israelí, a pesar de ser claramente personal humanitario”, denunció Raed al-Nimis, portavoz de la Media Luna Roja en Gaza.
La fosa común: ¿error colateral o crimen de guerra?
Los cuerpos, hallados seis días después del ataque, se encontraban debajo de lo que parecían colinas formadas artificialmente por maquinaria pesada israelí. En un video difundido por la ONU, se ve a trabajadores escarbando entre la tierra con sus propias manos. En una de las escenas más desgarradoras, extraen el torso de un socorrista, sin piernas, vestido con el uniforme naranja de la unidad de rescate.
Jonathan Whittall, representante de la Oficina de Coordinación Humanitaria de la ONU, declaró desde el sitio: “Estamos desenterrando cuerpos con sus uniformes, sus guantes puestos. Vinieron aquí a salvar vidas. Es un horror absoluto lo que ha ocurrido aquí”.
Funerales entre la desolación y el clamor
El lunes 31 de marzo, cientos de dolientes se congregaron frente a la morgue del Hospital Nasser en Khan Younis. Las imágenes de los cuerpos envueltos en mortajas blancas con el logo de la Media Luna Roja circularon ferozmente por redes y medios de comunicación árabes e internacionales.
“Estos no eran combatientes. Eran nuestros héroes cotidianos. Y los mataron mientras cumplían su deber más sagrado”, dijo entre lágrimas una madre que perdió a su hijo en el ataque, un paramédico de 28 años.
Un patrón de ataques: no es la primera vez
Desde el inicio del conflicto, hace 18 meses, las cifras de víctimas entre el personal humanitario son alarmantes. Según datos de Naciones Unidas:
- Más de 1,000 trabajadores de salud han muerto en Gaza.
- Israel ha matado al menos a 30 miembros de la Media Luna Roja Palestina.
- Más de 100 rescatistas de la Defensa Civil han perdido la vida en ataques israelíes.
Uno de los casos más emblemáticos fue el asesinato de Hind Rajab, una niña de 5 años que murió junto a seis familiares mientras estaban atrapados en un auto bajo fuego israelí. Dos socorristas que intentaron rescatarla también fueron asesinados.
¿Qué dice el derecho internacional?
Naciones Unidas condena cualquier ataque contra personal humanitario como una violación grave al derecho internacional humanitario, específicamente a la Cuarta Convención de Ginebra. Esta convención protege explícitamente a los trabajadores de salud y los servicios de rescate, siempre que no participen en hostilidades.
“El uso de fuerza letal contra personal bien identificado, en operaciones de rescate, puede constituir un crimen de guerra”, subrayó Michael Lynk, exrelator de la ONU sobre Derechos Humanos en los Territorios Palestinos Ocupados.
La narrativa israelí bajo lupa
Israel ha justificado numerosos ataques sobre ambulancias afirmando que, supuestamente, los militantes de Hamas las usan para moverse con impunidad. Si bien se han documentado algunos casos en el pasado, el argumento no puede ser excusa válida para el uso indiscriminado de la fuerza.
La falta de transparencia y la negativa del ejército israelí a proporcionar los nombres de los supuestos combatientes muertos junto a los socorristas eleva aún más las sospechas sobre la legalidad de la operación.
La censura y el acceso bloqueado
Una de las denuncias más severas que ha hecho la ONU es que durante días se prohibió el acceso al lugar del ataque. Incluso un convoy de la organización fue baleado por tropas israelíes cuando intentaba rescatar a una mujer herida que yacía en la carretera.
“La falta de cooperación, junto con la agresividad militar frente a misiones humanitarias, es un precedente peligrosísimo”, dijo Francesca Albanese, relatora especial de la ONU sobre el tema palestino.
Impunidad y deshumanización
El caso de los socorristas asesinados en Rafah pone de manifiesto una erosión drástica del respeto hacia el trabajo humanitario. También evidencia la creciente indiferencia institucional de algunas fuerzas armadas frente a las normas internacionales.
“Es como si hubieran dejado de considerar humanos a los palestinos, incluso cuando solo quieren ayudar”, comentó Whittall en su comparecencia desde el sitio de la fosa común.
Peligroso precedente para los conflictos futuros
El ataque contra estos socorristas no es simplemente un episodio más de violencia. Representa una línea roja que ha sido cruzada. Si los profesionales que intentan salvar vidas no pueden trabajar sin el temor real de ser asesinados aun llevando sus insignias, ¿qué sigue en la cadena de deshumanización?
Organismos internacionales, como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, ya están exigiendo una investigación independiente. Sin embargo, dada la impunidad histórica en los conflictos en Gaza, muchos temen que las palabras se esfumen sin acciones concretas.
Una tragedia silenciada por el ruido de la guerra
Mientras las potencias mundiales discuten treguas, corredores humanitarios y negociaciones que nunca llegan, los cuerpos de quienes solo querían salvar vidas quedan sepultados junto con los principios fundamentales del derecho humanitario.
“No se trata solo de Gaza,” comentó un observador humanitario. “Cada vez que permitimos que esto pase sin consecuencias, debilitamos nuestra humanidad colectiva”.
Y esa es, quizás, la verdadera tragedia.