Taiwán bajo presión: ¿Es la isla el próximo punto crítico geopolítico del siglo XXI?
Las maniobras militares chinas, el rearme taiwanés y el frágil equilibrio en Asia-Pacífico
Un nuevo episodio de tensión militar en el estrecho de Taiwán
En una muestra más de su creciente presión militar, China lanzó esta semana ejercicios militares a gran escala alrededor de Taiwán, movilizando fuerzas navales, aéreas, terrestres y de cohetes. Las maniobras se desarrollaron en diferentes puntos estratégicos del estrecho de Taiwán, y fueron descritas por el Ejército Popular de Liberación (EPL) como una “advertencia severa y un fuerte acto de contención contra la independencia de Taiwán”.
De acuerdo con el Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán, entre las 6 a.m. del lunes y las 6 a.m. del martes, se detectó la presencia de 19 buques de guerra chinos alrededor de la isla. Esta cifra forma parte de una tendencia creciente de presión militar en los últimos años, caracterizada por incursiones casi diarias de aviones y barcos chinos en la zona de identificación de defensa de Taiwán.
El trasfondo de una relación histórica quebrada desde hace más de 70 años
Para entender el contexto actual, debemos retroceder a 1949. Ese año, al terminar la guerra civil china, el Partido Comunista tomó el poder en el territorio continental y fundó la República Popular China. Mientras tanto, el gobierno nacionalista del Kuomintang se refugió en la isla de Taiwán, estableciendo la República de China como una entidad política independiente de facto.
Desde entonces, Beijing ha mantenido que Taiwán es una provincia rebelde que eventualmente debe ser reunificada con el continente, por la fuerza si es necesario. Por su parte, la gran mayoría de los 23 millones de habitantes taiwaneses defiende su independencia de facto y rechaza la soberanía china sobre su territorio.
Desconexión diplomática y escalada militar
Las relaciones entre Pekín y Taipéi entraron en una espiral de tensión desde que el diálogo oficial entre ambos gobiernos se detuvo en 2016, con la llegada al poder de la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen, líder del Partido Democrático Progresista, defensor de la autonomía de la isla.
Desde entonces, China ha aumentado drásticamente su presión militar y diplomática. En marzo de este año, Beijing ya había realizado un ejercicio similar utilizando aviones no tripulados y una flotilla naval frente a las costas taiwanesas. En paralelo, ha estado alejando a los pocos países que aún mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán, como ocurrió recientemente con Honduras.
Una isla que se rearma: apoyo de EE.UU. y fortalecimiento interno
La respuesta de Taipéi no se ha hecho esperar. Ante el crecimiento del riesgo militar, el gobierno taiwanés ha intensificado su cooperación con Estados Unidos, su principal apoyo internacional y proveedor de armas. Según el Defense Security Cooperation Agency, Taiwán ha comprado a EE.UU. sistemas defensivos avanzados, incluyendo misiles Patriot, aviones F-16 modernizados y submarinos.
Además, ha iniciado políticas de fortalecimiento del sector armamentístico nacional, enfocándose en misiles tierra-aire, sistemas de drones de defensa y recientemente en la producción local del primer submarino de ataque, el Haikun, lanzado en 2023.
Voces desde ambos lados del Estrecho
Shi Yi, portavoz del Comando del Teatro Oriental del Ejército chino, subrayó que las maniobras de esta semana son una advertencia directa a los "elementos independentistas" de Taiwán. En contrapartida, el ministro de Defensa de Taiwán declaró que se mantendrán firmes ante cualquier intimidación militar y defenderán la democracia de la isla.
Según una encuesta realizada en 2023 por el Centro de Estudios Estratégicos y Internacionales (CSIS), más del 85% de los taiwaneses se oponen a la unificación con China, incluso bajo un modelo de "un país, dos sistemas", que Pekín sigue proponiendo a pesar del fracaso de este sistema en Hong Kong.
El factor Estados Unidos y el panorama internacional
Estados Unidos, si bien no reconoce oficialmente a Taiwán como un país, sí le proporciona apoyo militar y político en base a la Ley de Relaciones con Taiwán de 1979. Con el paso del tiempo, dicho compromiso ha ido tornándose más explícito, a través de visitas de funcionarios estadounidenses a la isla y declaraciones de seguridad por parte de la Casa Blanca.
Durante una entrevista en 2022, el presidente Joe Biden declaró que EE.UU. intervendría militarmente en caso de un ataque a Taiwán, marcando un cambio respecto a la tradicional política de “ambigüedad estratégica” mantenida por décadas.
China y sus cálculos estratégicos: ¿una invasión en el horizonte?
A pesar del incremento de ejercicios militares y retórica agresiva, muchos expertos consideran que una invasión directa sigue siendo improbable en el corto plazo por varios factores: costos políticos internacionales, resistencia interna en Taiwán, la complejidad de una operación anfibia de esta escala y el posible involucramiento de Estados Unidos y aliados como Japón o Australia.
No obstante, los riesgos de incidentes que escalen a conflictos mayores aumentan conforme crecen las operaciones militares en la zona. Según Foreign Affairs, más del 60% de las 80 entradas aéreas chinas registradas en 2023 incluyeron aviones con capacidad real de combate, lo que eleva el riesgo de errores de cálculo.
La guerra de la desinformación: otra batalla abierta
Más allá del campo militar, China ha lanzado una intensa campaña de desinformación en redes sociales y medios digitales en Taiwán, con el doble objetivo de mermar la moral pública y generar división en el electorado taiwanés. Las autoridades de Taipéi han denunciado recientemente la existencia de bots en redes como Facebook y TikTok, que difunden fake news sobre una supuesta invasión inminente o sobre la ineficiencia del gobierno democráticamente electo.
¿Una nueva Ucrania en Asia?
El conflicto en Ucrania ha servido de analogía para muchos analistas que observan con preocupación las similitudes entre la invasión rusa de 2022 y el modelo que China podría seguir respecto a Taiwán. Sin embargo, existen diferencias marcadas: Taiwán está rodeada por mar, lo que haría una invasión más complicada; además, cuenta con una economía sumamente estratégica —especialmente en el sector de los semiconductores.
TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company) produce más del 60% de los semiconductores del mundo y más del 90% de los más avanzados. Su valor geoestratégico es incuestionable; tanto Estados Unidos como la Unión Europea han reconocido que su interrupción impactaría gravemente a la economía global.
Un conflicto que redefine el equilibrio de Asia-Pacífico
Con Corea del Sur, Japón, Filipinas y Australia cada vez más fortaleciendo sus vínculos de defensa con Estados Unidos, el escenario regional se configura cada vez más bipolar, con alianzas que recuerdan a los equilibrios propios de la guerra fría. Hoy en día, cualquier movimiento errático en el estrecho de Taiwán podría precipitar una crisis de alcance global.
Desde la diplomacia hasta la inteligencia artificial en el campo bélico, pasando por la seguridad energética y el control de microchips, lo que está en juego con Taiwán va mucho más allá de un conflicto local. Estamos, quizás, ante el punto más álgido del siglo XXI en términos geopolíticos.