Un Eid al-Fitr Soslayado: Cómo la Crisis Económica Apagó una de las Fiestas Más Alegres de Indonesia

A pesar de los esfuerzos del gobierno, los indonesios enfrentan precios por las nubes, consumo decaído y menos viajes para la celebración más importante del calendario islámico

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El Eid al-Fitr: una tradición debilitada

En condiciones normales, el Eid al-Fitr —la festividad que marca el fin del Ramadán— es una explosión de alegría, comida, familia y regreso a las raíces en Indonesia, el país con mayor población musulmana del planeta. Cada año, más de 190 millones de personas toman parte del ritual del "mudik" —una migración temporaria de las grandes ciudades hacia los pueblos donde nacieron o tienen familia— para reencontrarse con sus seres queridos, intercambiar regalos y compartir comidas tradicionales.

Sin embargo, este 2025, el ambiente festivo ha sido reemplazado por un aire de resignación. Las cifras hablan por sí solas: sólo 146 millones de personas viajaron por Eid este año, una caída del 24% respecto a los 194 millones del año pasado, según el Ministerio de Transporte. Esta drástica reducción marca no solo un cambio logístico, sino emocional.

Escalada de precios y disminución del consumo

Según la Cámara de Comercio e Industria de Indonesia, la circulación de dinero durante esta festividad alcanzó los 137,97 billones de rupias (unos 8.330 millones de dólares), notablemente por debajo de los 157,3 billones registrados en 2024.

¿La causa? Inflación persistente, despidos masivos en el sector manufacturero y una moneda local debilitada frente al dólar. Esto ha afectado tanto a los ingresos de las familias como a las ganancias de las empresas. La Confianza del Consumidor, medida por el Banco de Indonesia, cayó de 127,2 en enero a 126,4 en febrero, reflejando preocupaciones a nivel nacional.

"La economía está bajo presión", indicó Bhima Yudistira, director ejecutivo del Centro de Estudios Económicos y Jurídicos (Celios). "El poder adquisitivo de la población está bajando debido al encarecimiento generalizado y los ingresos estancados. Esto se traduce en menos consumo y en un Eid menos animado."

Historias de vida en medio de la crisis

La experiencia de Endang Trisilowati, madre de cuatro hijos, es solo uno de los muchos ejemplos que reflejan la realidad de millones. "Solía cocinar una variedad de platos para compartir con mis vecinos. Este año sólo pudimos preparar una comida sencilla para la familia".

"La gente ya no celebra. Lo que hacen es encontrar la forma de comer ese día festivo, pero el espíritu está apagado", añadió Endang, mirando con nostalgia las épocas en que el Eid era un verdadero festín comunitario en su barrio.

Elasticidad económica: ¿es suficiente la respuesta del gobierno?

Aunque el panorama es gris, el gobierno mantiene una visión positiva apoyada en políticas de estímulo. El Ministro Coordinador de Asuntos Económicos, Airlangga Hartarto, dijo que espera que "la dinámica del Ramadán y el Eid permitan un repunte económico en el primer trimestre" de 2025.

Para intentar reactivar el consumo, se pusieron en marcha múltiples iniciativas:

  • Descuentos en tarifas aéreas y peajes de autopista.
  • Eventos nacionales de compras en línea.
  • Asistencia directa en efectivo para 16 millones de hogares.
  • Reducción en facturas de electricidad para usuarios de bajo consumo.
  • Exenciones fiscales para sectores de alta intensidad laboral.

Sin embargo, en palabras de Yudistira: "Estas medidas son un paliativo temporario. El problema central es estructural: bajos salarios, escasa innovación productiva y alta desigualdad".

El "mudik" bajo la lupa

El "mudik", esa tradición tan profundamente arraigada en la cultura indonesia, también se ha visto transformado. En años anteriores, las estaciones de autobuses y los aeropuertos rebosaban de familias cargadas con bolsas y regalos. En 2025, en ciudades como Yakarta o Surabaya, los medios locales mostraron imágenes de terminales semivacías comparadas con el fervor de años pasados.

Según datos del Ministerio de Transporte, la reducción en viajes se debe no sólo a la crisis económica, sino también a la incertidumbre sobre la evolución de la inflación post-Ramadán y el costo prohibitivo del transporte.

Importancia económica del consumo doméstico

En Indonesia, el consumo doméstico representa más del 50% del Producto Interno Bruto (PIB), lo cual significa que cada rupia que se gasta en alimentos, ropa o transporte durante periodos festivos tiene un impacto directo y significativo en la salud económica del país.

El crecimiento económico de Indonesia en 2024 fue del 5,11%, atribuido en gran medida a este componente. Pero en 2025, los analistas temen que este motor se desacelere si no se revierte la caída del consumo.

¿Reestructuración cultural o emergencia económica?

Voces críticas plantean un debate más profundo: ¿estamos asistiendo a un cambio cultural, donde el materialismo que acompañaba al Eid se está volviendo obsoleto? ¿O es simplemente una muestra clara de cómo la economía impone sus reglas incluso sobre celebraciones profundamente espirituales?

El analista social Syaiful Mujani indica que "las prioridades de la gente están cambiando. La fe permanece, pero la forma en que se celebra está en revisión forzada por el contexto económico".

¿Qué sigue para Indonesia?

La pregunta clave es si las políticas fiscales adoptadas serán suficientes para sostener el consumo en el mediano plazo. Con eliminación de subsidios anunciada para el segundo semestre y un encarecimiento progresivo de bienes básicos como el arroz, las perspectivas plantean desafíos serios para el Ejecutivo del presidente Joko Widodo.

Además, el país debe prepararse para una posible presión inflacionaria importada si persisten los conflictos geopolíticos globales que afectan directamente los costos de los alimentos y combustibles, como la guerra en Ucrania o la situación en el Mar de China Meridional.

Mientras tanto, las familias como la de Endang seguirán resistiendo, adaptándose, y preservando todo lo que puedan del espíritu del Eid, aunque sea con comidas sencillas, abrazos en lugar de regalos, y oraciones sin toda la pompa de otros años.

En palabras de la propia Endang: "Quizás esto nos ayude a recordar lo que realmente importa en esta celebración: la familia, la fe y la esperanza".

Este artículo fue redactado con información de Associated Press