La cetrería en tiempos modernos: un vínculo ancestral con la naturaleza en peligro
Cómo el cambio climático y el desarrollo humano afectan esta práctica milenaria
La cetrería, una práctica con más de 4.000 años de antigüedad, sigue siendo un vínculo fascinante entre el ser humano y la naturaleza. Lo que alguna vez fue una técnica de caza esencial para la supervivencia se ha transformado en una pasión que une a aficionados de todo el mundo con sus aves de presa. Sin embargo, los cambios ambientales y el impacto humano representan nuevas amenazas para este arte milenario.
Un arte de observación y paciencia
Ser cetrero no es solo entrenar un ave para cazar. Quienes practican esta disciplina hablan de la profunda conexión que desarrollan con sus halcones, águilas y búhos. Como explica Tom Doolittle, un biólogo retirado y cetrero experimentado: “Es un deporte de observación y participación. Y ha cambiado dramáticamente.”
Muchos cetreros atrapan aves jóvenes en la naturaleza, las entrenan y, en algunos casos, las devuelven a su hábitat tras un tiempo, permitiendo que vivan libres. Esta simbiosis contrasta con la idea de la domesticación tradicional: el ave regresa a su entrenador porque este actúa como su compañero de caza, facilitando la captura de presas y garantizando el alimento incluso cuando no logran capturar nada.
El impacto del cambio climático en la cetrería
A medida que el planeta se calienta, la cetrería no es inmune a los cambios. En regiones como Wisconsin, donde la nieve tradicionalmente cubría los bosques durante gran parte del invierno, los cetreros están notando cambios alarmantes. Las capas de nieve ya no duran lo mismo, lo que afecta a especies clave en la cadena alimenticia, como la liebre americana, que cambia su pelaje a blanco en invierno para camuflarse. La falta de nieve la hace más visible a los depredadores, perjudicando su supervivencia.
Jonathan Pauli, ecólogo de vida silvestre en la Universidad de Wisconsin-Madison, explica que las liebres están sufriendo una reducción en su rango geográfico, moviéndose hacia el norte para encontrar condiciones más frías. “Un animal que ha existido durante milenios en estas tierras ahora podría desaparecer de la región. Eso es triste”, comenta.
El desarrollo humano y su impacto en la cetrería
Además del clima, la expansión de las ciudades y el desarrollo agrícola han restringido los territorios donde se puede practicar la cetrería de manera efectiva. Los campos abiertos donde los halcones solían cazar pequeños roedores y conejos se ven cada vez más urbanizados, eliminando zonas vitales para estas aves.
Los pesticidas también desempeñan un papel perjudicial. Una aplicación excesiva de químicos puede eliminar insectos que, a su vez, son el sustento de muchas especies de presas, afectando la disponibilidad de alimento para los halcones y otras aves rapaces.
Un compromiso con la conservación
Para los cetreros, la desaparición de especies y la degradación del entorno natural es personal. Hillary Neff, presidenta de la Wisconsin Falconers Association, menciona cómo la observación constante de su entorno le ha dado una perspectiva más profunda sobre los cambios en la fauna local. “Cuando practicas la cetrería, te insertas en el círculo de la vida completamente. Estás a merced de la naturaleza”, expresa.
Algunos cetreros han empezado a registrar datos sobre la cantidad de presas capturadas por sus aves cada temporada, detectando cambios en las poblaciones de animales. También participan en esfuerzos de conservación, colaborando con biólogos y grupos medioambientales para proteger los hábitats naturales que necesitan sus aves.
La cetrería en el futuro
A pesar de los desafíos, la práctica de la cetrería sigue viva, adaptándose a un mundo cambiante. En lugares donde la expansión urbana amenaza las zonas de caza, algunos cetreros han empezado a explorar territorios más alejados o a ajustar el tipo de presas que buscan sus aves.
Sin embargo, la comunidad cetrera es consciente de que su futuro depende de la conservación del medio ambiente. Como dice Tom Doolittle: “Somos la mayor fuerza de cambio en el planeta. Tenemos que reconocerlo y actuar.”