El llamado histórico de Abdullah Öcalan: ¿El fin del PKK?
El líder encarcelado del PKK insta a su organización a disolverse en un nuevo intento de poner fin a décadas de conflicto con Turquía
En un giro sorprendente y potencialmente trascendental en la política kurda y turca, Abdullah Öcalan, el encarcelado líder del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), ha hecho un llamamiento directo a su organización para que dejen las armas y se disuelvan. Este mensaje, transmitido desde su prisión, representa una nueva iniciativa para poner fin a un conflicto armado que ha asolado a Turquía durante más de cuarenta años, cobrando decenas de miles de vidas.
Un mensaje sin precedentes desde la prisión
Desde su detención en 1999, Abdullah Öcalan ha seguido siendo la figura central del movimiento kurdo armado, a pesar de su aislamiento en la prisión de la isla de İmralı. Su mensaje reciente, entregado a través de sus representantes del partido prokurdo, marca un cambio dramático en su postura.
Öcalan llamó al PKK a convocar un congreso en el que se tome la decisión de desarmarse y disolverse. Esta declaración provocó reacciones inmediatas tanto dentro de Turquía como en los grupos kurdos en Irak y Siria, que han actuado como ramas del PKK en los últimos años.
La reacción del gobierno turco
Omer Çelik, portavoz del partido gobernante de Recep Tayyip Erdoğan, acogió con satisfacción la declaración de Öcalan, pero enfatizó que todas las organizaciones afiliadas al PKK en Irak y Siria también deben desaparecer. “Independientemente de cómo se llamen, PKK, YPG o PYD, todas las extensiones de la organización terrorista deben disolverse”, declaró Çelik.
Este enfoque refleja la postura del gobierno turco que ve al PKK y sus afiliados en Siria e Irak como una amenaza para la estabilidad nacional. En su declaración, Çelik afirmó que este momento debe servir como oportunidad para lograr “una Turquía libre de terrorismo”.
Las respuestas de los grupos kurdos en Siria e Irak
El llamado de Öcalan ha sido recibido con posturas divididas entre los grupos kurdos en diferentes regiones. En Siria, las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), dominadas por la milicia YPG, emitieron un comunicado en el que saludaron el mensaje de Öcalan como “una oportunidad para construir la paz y mejorar las relaciones correctas en la región”.
Sin embargo, Mazloum Abdi, comandante en jefe de las SDF, aclaró que la llamada de Öcalan estaba dirigida exclusivamente al PKK y no a sus fuerzas. Esta respuesta muestra una clara intención de diferenciarse del PKK, en un intento por mantener su relación con Estados Unidos y otros aliados occidentales.
Por su parte, la dirigencia del PKK en Irak, asentada en las montañas de Qandil, no ha emitido un pronunciamiento claro sobre la petición de su fundador. Su silencio refleja una posible división interna sobre cómo responder a este inesperado llamado.
Una nueva oportunidad de paz o un déjà vu
El conflicto entre el gobierno turco y el PKK se remonta a 1984, cuando el grupo armado inició una insurgencia con el objetivo de establecer un estado kurdo independiente dentro de Turquía. A lo largo de los años, varias iniciativas de paz han fracasado, siendo la última en 2015, cuando colapsaron las negociaciones de alto nivel tras una serie de enfrentamientos.
Este nuevo intento de pacificación ha sido impulsado por Devlet Bahçeli, líder del Partido de Acción Nacionalista (MHP), socio de coalición de Erdoğan. Bahçeli ha sugerido la posibilidad de conceder la libertad condicional a Öcalan si el PKK renuncia a la violencia y se disuelve.
¿Qué sigue ahora?
El mensaje de Öcalan ha generado especulación sobre si realmente marcará el fin del PKK o si será ignorado por la cúpula del grupo. Mientras tanto, el gobierno turco ha dejado claro que supervisará meticulosamente el proceso para garantizar la eliminación total de cualquier amenaza por parte del PKK y sus aliados.
La historia ha demostrado que el camino hacia la paz en la región no es fácil ni rápido. Precisamente por esto, la respuesta del PKK en los próximos días y semanas será crucial para determinar si realmente se está escribiendo el capítulo final de uno de los conflictos más largos y violentos de la historia moderna de Turquía.