Whakaari: La tragedia del volcán y el dilema de la seguridad turística en Nueva Zelanda

El fallo judicial que exculpa a los dueños de la isla volcánica reabre el debate sobre la seguridad en el turismo de aventura

Un desastre inolvidable: la erupción en Whakaari

El 9 de diciembre de 2019, el volcán Whakaari, también conocido como White Island, entró en erupción mientras decenas de turistas exploraban la isla. La tragedia dejó 22 muertos y múltiples heridos con quemaduras severas. La mayoría de las víctimas eran pasajeros de un crucero procedente de Australia y Estados Unidos, quienes habían contratado una excursión para visitar el volcán.

El desastre desató una serie de investigaciones y procedimientos legales centrados en la responsabilidad de garantizar la seguridad en estos entornos extremos.

El juicio y la revocación de la condena

En marzo de 2024, la empresa Whakaari Management, dirigida por tres hermanos propietarios del volcán, fue declarada culpable y condenada a pagar millones de dólares en multas y compensaciones a las víctimas y sus familias. Sin embargo, en abril de 2024, un tribunal de Nueva Zelanda anuló la condena, argumentando que la empresa no tenía la obligación legal de garantizar la seguridad en el sitio.

El juez Simon Moore dictaminó que Whakaari Management solo otorgaba permisos para el acceso a la isla y no debía ser considerada responsable de las medidas de seguridad en las excursiones. Esta decisión ha generado un intenso debate sobre la responsabilidad de los propietarios de tierras donde se llevan a cabo actividades de turismo de alto riesgo.

El impacto en el turismo de aventura en Nueva Zelanda

Nueva Zelanda es famosa por su turismo de aventura, desde el bungee jumping en Queenstown hasta las excursiones a glaciares y volcanes activos. Sin embargo, la tragedia de Whakaari ha cambiado la forma en que los operadores turísticos manejan los riesgos. Ahora, la ley exige que las empresas informen de manera más detallada sobre los peligros inherentes a sus actividades.

Según expertos en seguridad, este caso podría disuadir a propietarios de tierras privadas de permitir actividades extremas en sus propiedades por temor a futuras demandas o sanciones legales.

Testimonios de los sobrevivientes

Durante el juicio de 2023, varios sobrevivientes ofrecieron relatos desgarradores. Muchos de ellos afirmaron que no fueron advertidos de los peligros reales de visitar un volcán activo. Además, no se les proporcionó equipo de protección adecuado y vestían ropa que empeoró la gravedad de sus quemaduras tras la exposición al calor extremo.

«No teníamos idea de lo que estaba a punto de suceder. Nos dijeron que era seguro», declaró uno de los turistas que logró sobrevivir al desastre.

¿Quién es realmente responsable?

Uno de los temas clave en el debate es la responsabilidad de las empresas turísticas frente a fenómenos naturales impredecibles. ¿Debe el gobierno imponer regulaciones más estrictas? ¿Es justo exigir responsabilidad a los propietarios de tierras o a las agencias de turismo?

Algunos expertos en derecho consideran que la falta de una regulación clara fue un factor determinante en la absolución de Whakaari Management. Mientras tanto, las familias de las víctimas continúan buscando justicia y una mayor garantía de seguridad para futuros turistas.

Lecciones aprendidas y el futuro del turismo extremo

El caso Whakaari ha dejado importantes lecciones para la industria turística en Nueva Zelanda y en el mundo entero. La creciente demanda de experiencias extremas y de aventura obliga a los gobiernos y operadores turísticos a replantear sus estrategias y regulaciones.

Este incidente ha servido como un llamado de atención para mejorar las prácticas de seguridad y garantizar que los turistas sean plenamente conscientes de los riesgos antes de aventurarse en sitios peligrosos.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press