COP16 en Roma: El gran desafío financiero para la biodiversidad

Mientras los compromisos económicos siguen siendo insuficientes, la protección de la naturaleza enfrenta obstáculos clave en su implementación.

La COP16, la conferencia de biodiversidad de la ONU, se reanuda en Roma con un tema urgente sobre la mesa: el financiamiento. Tras quedarse sin tiempo en Cali, Colombia, el año pasado, los delegados regresan para discutir cómo distribuir los fondos prometidos y cómo recaudar más dinero para la preservación del planeta.

Un acuerdo prometedor, pero con desafíos financieros

Una de las mayores victorias de la COP16 en Colombia fue el acuerdo que obliga a las empresas a compartir los beneficios derivados de recursos genéticos naturales, como el desarrollo de medicinas a partir de plantas amazónicas. También se lograron avances en darle un mayor papel a las comunidades indígenas en la conservación.

Sin embargo, el financiamiento sigue siendo el talón de Aquiles. El llamado Marco Global de Biodiversidad estableció metas ambiciosas, como proteger el 30% del planeta y restaurar el 30% de los ecosistemas degradados para 2030, un reto titánico que requiere miles de millones en inversión.

El déficit de financiamiento: una barrera crítica

El objetivo financiero de la COP16 es alcanzar $20 mil millones anuales para 2025 y $30 mil millones para 2030. Pero hasta noviembre pasado, solo 12 países o regiones habían prometido contribuciones, sumando apenas $383 millones. Entre los donantes están Alemania, Canadá, Francia, Japón y el Reino Unido, pero la cantidad sigue siendo insuficiente.

Los delegados en Roma deben definir un “instrumento financiero global para la biodiversidad” que permita distribuir los fondos de manera efectiva y garantizar que lleguen a donde más se necesitan. Sin embargo, la preocupación de los expertos es que el financiamiento sigue sin estar a la altura de las ambiciones ecológicas.

Un panorama incierto

“Estamos completamente fuera de rumbo en cuanto a la recaudación del dinero necesario”, afirmó Oscar Soria, director de The Common Initiative. Según él, muchas fuentes de financiamiento están desapareciendo en lugar de crecer.

La exministra de Medio Ambiente de Colombia, Susana Muhamad, sigue siendo optimista, destacando la importancia de enviar un mensaje positivo desde Roma: “Incluso en un mundo cada vez más fragmentado y conflictivo, todavía podemos lograr acuerdos en cuestiones fundamentales como la protección de la vida en esta crisis climática y de biodiversidad”.

El impacto de la pérdida de biodiversidad

Las cifras sobre la pérdida de biodiversidad son alarmantes. Según la Sociedad Zoológica de Londres y WWF, las poblaciones de vida silvestre han disminuido en un 73% en los últimos 50 años. “La biodiversidad es esencial para nuestra supervivencia”, dice Georgina Chandler, de la Zoological Society London. Desde la calidad del aire y el agua hasta la estabilidad de los sistemas alimentarios, la naturaleza sostiene múltiples aspectos de nuestra vida cotidiana.

El deterioro del Amazonas, la Cuenca del Congo y otros ecosistemas vitales ya está generando efectos en la estabilidad climática y productiva de varias regiones del mundo. La deforestación en estos lugares afecta las precipitaciones, el suelo y la seguridad alimentaria, demostrando que la crisis de biodiversidad es un problema global.

¿Un nuevo fracaso o un paso adelante?

El futuro de la biodiversidad mundial dependerá en gran medida del éxito de la COP16 en Roma. Si los países fracasan en garantizar un flujo financiero adecuado, se corre el riesgo de que los objetivos acordados en el Marco Global de Biodiversidad queden en meras promesas vacías. Pero si se logra articular un plan financiero sólido y realista, aún hay esperanza de cambiar el rumbo.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press