Italia prohíbe despegar desde el aeropuerto de Sicilia a los grupos de rescate de migrantes

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ROMA (AP) — La autoridad italiana de aviación ha prohibido a los grupos humanitarios de rescate de migrantes utilizar un aeropuerto de Sicilia para iniciar vuelos de búsqueda y rescate en el Mediterráneo, una nueva medida del gobierno contra sus actividades.

Una ordenanza de la oficina siciliana de la ENAC indicó que los vuelos interferían con la labor exclusiva de los guardacostas de coordinar los esfuerzos de búsqueda y rescate y ponían en peligro las vidas de los migrantes. Los grupos de rescate no gubernamentales que sigan utilizando el aeropuerto de Lampedusa, en Sicilia, se exponen a multas no especificadas y a la incautación de su aeronave, indicó.

La ordenanza era un nuevo esfuerzo del gobierno de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, de perseguir la inmigración desde el norte de África, una importante promesa de campaña que llevó al poder a su coalición conservadora en 2022.

El grupo alemán de rescate Sea-Watch, que gestiona el avión Seabird para avistar barcos migrantes en problemas, prometió continuar con sus vuelos. El martes por la noche dijo que los vuelos son la única forma independiente de “documentar las violaciones diarias de los derechos humanos que ocurren” en el Mediterráneo.

La organización mencionó la actividad de la guardia costera libia, que recibe instrucción y equipamiento de la Unión Europea. Las embarcaciones libias suelen interceptar barcos de contrabandistas y llevarlos de vuelta a la orilla en Libia, donde Naciones Unidas y grupos de derechos humanos han documentado graves abusos en los centros de detención de migrantes.

“Este ataque que pisotea el derecho internacional no nos impedirá seguir molestando a los que querrían que lo que ocurre cada día en el Mediterráneo quede en secreto”, afirmó Sea-Watch en una publicación en redes sociales.

Además de perseguir a los contrabandistas y a los propios migrantes, el gobierno ha tomado una serie de medidas para complicar el trabajo de los grupos de ayuda humanitaria que rescatan a los migrantes en el mar. El gobierno los acusa de fomentar las peligrosas travesías con su presencia en el Mediterráneo y avivar la demanda del tráfico de personas.

Los grupos de ayuda dicen que salvan vidas en ausencia de una respuesta europea adecuada al problema de la migración, y han arremetido contras las medidas italianas, que según dicen están diseñadas para limitar el tiempo que pueden pasar en el mar.

Además de investigaciones e incautaciones ocasionales de sus barcos por parte de las fuerzas de seguridad, Italia asigna ahora los barcos a puertos lejos de la zona de rescate y les obliga a regresar a puerto tras cada rescate, en lugar de quedarse en el mar para recoger a la mayor cantidad de personas posible.

En un primer momento no estaba claro qué harían los grupos para seguir volando, y si podrían encontrar aeropuertos alternativos lo bastante cerca de la zona de búsqueda.

Lampedusa, que está más cerca de África que del territorio continental italiano, es desde hace mucho el destino elegido para los contrabandistas de migrantes que cobran a la gente cientos de euros por persona para hacinarlos en barcos sobrecargados en el peligroso viaje desde el norte de África.

Meloni ha prometido reducir las llegadas y ha alcanzado una serie de acuerdos para incentivar que los países norteafricanos impidan las salidas, además de convencer a Albania, un país aspirante a entrar en la Unión Europea, para construir dos centros de procesamiento para solicitantes de asilo rescatados por barcos italianos.

En lo que va de año, el número de migrantes llegados a Italia es mucho menor al del mismo periodo del año pasado: para el miércoles se habían registrado 17.666 llegadas, en comparación con las 44.739 para estas fechas en 2023, y ligeramente más que las 11.797 de 2022, según datos del Ministerio del Interior.

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