Cuestionan la decisión de GB de enviar migrantes a Ruanda

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Cuestionan la decisión de GB de enviar migrantes a Ruanda
Un grupo de presuntos migrantes que intentaban llegar a Gran Bretaña por mar es transportado Dover (Inglaterra) en una embarcación de la organización caritativa Royal National Lifeboat Institution el 14 de abril del 2022. (Gareth Fuller/PA vía AP)

KIGALI, Ruanda (AP) — La decisión de Gran Bretaña de reubicar algunos migrantes en Ruanda está siendo cuestionada por varios migrantes que viven o vivieron en esa nación africana y dicen que no está en condiciones de acogerlos.

Un refugiado eritreo deportado por Israel en el 2015 y enviado a Ruanda, dijo que es un país “muy complicado” y trasladó su familia a Sudán del Sur, que ofrecía mejores oportunidades económicas a pesar de estar sumida en una guerra civil por entonces.

Berhani, de 35 años y quien dio solo su primer nombre para evitar posibles represalias, dijo que conoce muchos otros eritreos que se fueron de Ruanda a otras naciones africanas o a Europa.

Abundan los interrogantes en torno a si Ruanda ofrece un refugio adecuado desde que Gran Bretaña anunció este mes que enviaría allí a migrantes que ingresaron ilegalmente a territorio británico, ya sea escondidos en camiones o en pequeñas embarcaciones. Sus solicitudes de asilo serán procesadas en Ruanda y, de ser aceptadas, deberían quedarse allí.

La nueva política está siendo cuestionada en los tribunales por una organización de derechos humanos que la considera ilegal.

Ruanda acogió a más de 130.000 refugiados de países como Burundi, el Congo, Libia y Pakistán, según declaró su ministro de relaciones exteriores Vincent Biruta tras firmar un acuerdo con el secretario del interior de Gran Bretaña Priti Patel en Kigali, la capital de Ruanda, el 14 de abril.

El plan está siendo criticado por agrupaciones de derechos humanos y otros que lo califican de cruel, costoso e impracticable. La oficina de refugiados de las Naciones Unidas lo describió como “contrario a la letra y el espíritu de la Convención de Refugiados”.

Y, según refugiados que fueron reubicados en Ruanda años atrás en contra de su voluntad, a menudo el panorama dista mucho de ser rosado en esta nación.

En los últimos años las autoridades ruandesas ofrecieron refugio a cientos de personas en el marco de acuerdos con Israel, la Unión Africana, las Naciones Unidas y otros. Muchos provenían de Eritrea y Etiopía.

El acuerdo por el cual Ruanda recibirá migrantes que según Gran Bretaña ingresaron ilegalmente a esa nación parece ignorar la situación en Ruanda.

Pequeña nación de unos 13 millones de personas, es el país más densamente poblado de África. La competencia por la tierra y los recursos alimentó décadas de tensiones étnicas y políticas que culminaron con un genocidio en el que murieron más de 800.000 tutsis y hutus que trataron de protegerlos en 1994.

El gobierno del presidente Paul Kagame logró importantes progresos económicos desde el genocidio, pero a costa de una fuerte represión política, según sus detractores. Se impone el orden por la fuerza, lo que explica en parte por qué las ciudades de Ruanda son de las más limpias y organizadas de África. Hay poca oposición política.

La organización Human Rights Watch acusó a las autoridades de Ruanda de detener arbitrariamente a los pobres, incluidos vendedores callejeros, trabajadoras sexuales, indigentes, personas que incurren en delitos menores y niños se la calle.

Algunos migrantes que hablaron con la Associated Press dijeron que temen no encontrar trabajo en Ruanda y no poder ganarse la vida.

Berhani, el refugiado eritreo, contó que terminó en las calles de Kigali buscando empleo, dependiendo de amigos para la comida y el alquiler. “La vida es dura en Ruanda cuando no tienes trabajo”, expresó.

“Algunos de mis amigos pudieron volver a Europa. Un pariente se ubicó en Canadá”, agregó. “Espero algún día poder reunirme con ellos en Canadá”.

En un campamento de refugiados de Gashora, en el este de Ruanda, un individuo enviado por Libia dijo que no pierde la esperanza de ir a Europa.

“Muchos ya se fueron a Suecia”, declaró, a condición de no ser identificado por cuestiones de seguridad. Aseguró que él también partirá, “incluso si me va la vida en ello”. Dijo que los refugiados del campamento no tienen buena comida ni ropa.

Algunos migrantes, sin embargo, parecen haberse ubicado bien en Kigali.

Frezghi Alazar, un eritreo que es copropietario de una panadería, le agradece a Ruanda por haberle “dado la oportunidad de progresar en los últimos diez años”.

Dijo que en el país impera el orden. “Si tienes un capital y abres un negocio, nadie te lo va a quitar”, aseguró. “No tienes que comprar a nadie aquí. Hay seguridad. Ruanda tiene algunos beneficios”.

No está claro por ahora cuándo comenzarán a llegar los primeros migrantes procedentes de Gran Bretaña, cuyo gobierno dice que espera que esta medida desaliente a la gente que cruza ilegalmente el Canal de la Mancha.

Las autoridades de Ruanda dijeron que el acuerdo es en principio por cinco años y que Gran Bretaña pagará 120 millones de libras (158 millones de dólares) para alojar a los migrantes e integrarlos.

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Rodney Muhumuza (desde Kampala, Uganda) colaboró en este despacho.

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