Mardi Gras: Espíritu de carnaval se apodera de Nueva Orleans

Mardi Gras: Espíritu de carnaval se apodera de Nueva Orleans
Una persona marcha en el desfile de la Société de Sainte Anne durante las celebraciones del Mardi Gras en Nueva Orleans, el martes 1 de marzo de 2022. (Foto AP/Gerald Herbert)

NUEVA ORLEANS (AP) — Juerguistas ataviados con los tradicionales colores púrpura, verde y dorado salieron a la fiesta el Martes Gordo en el primer Mardi Gras de gala de Nueva Orleans desde 2020. La diversión incluye desfiles consecutivos por la ciudad y marchas por el Barrio Francés con cubrebocas contra el COVID-19 requeridas solo en espacios públicos cerrados.

Las rutas de los desfiles fueron más cortas que lo habitual porque no había suficientes policías para los trayectos regulares, incluso a pesar de que los oficiales trabajaron turnos de 12 horas como siempre lo hacen en el Mardi Gras y en los días de la temporada de Carnaval.

Pero con las hospitalizaciones por COVID-19 y los contagios bajando a nivel mundial y 92% de los adultos de la ciudad al menos parcialmente vacunados, los desfiles y otras festividades están de vuelta tras un año sin ellos.

“Me encanta el Mardi Gras”, dijo el martes Todd Hebert, quien vestía una chaqueta morada con solapas de lentejuelas, un tutú azul claro con franjas rosadas y un sombrero negro con pequeños cuernos y plumas rosadas en el borde mientras iba en el ferry para cruzar el río Mississippi para participar en las festividades.

“Es la mejor época del año. El año pasado fue triste”, expresó.

Los fiesteros disfrazados se reunieron antes del amanecer para ver a los integrantes de la comparsa North Side Skull & Bone vestidos como esqueletos despertar al barrio Treme de la ciudad y recordarles de su mortalidad. Después de ahí, todo fue un “que pasen los buenos tiempos”, con celebraciones en casi todos los rincones de la ciudad que culminarían con una limpieza ceremonial de la calle Bourbon a la medianoche.

Sobre la avenida Jackson en el barrio Central City, multitudes se agrupaban sobre mantas para esperar por la comparsa Zulu Social Aid and Pleasure Club, que comenzó hace décadas como una burla a las festividades blancas, con carros alegóricos y juerguistas con la cara pintada de negro y faldas de hierba. La gente llevaba sacos con lentejuelas, los niños jugaban fútbol con los objetos arrojados en desfiles anteriores y había bocinas en la parte trasera de un camión con el sonido de “Mardi Gras Mambo”.

“Esto es Navidad para mí. Prefiero perderme Navidad que Mardi Gras”, dijo un hombre que se identificó como Bo Ski Love al esperar un desfile en el que participaría su hijo. El año pasado fue “decepcionante”, dijo. A pesar de esto, cocinó un pavo en casa y condujo para ver las casas decoradas como carros alegóricos, pero no fue lo mismo. Bo Ski Love dijo que le gusta todo sobre el Mardi Gras: las multitudes, la atmósfera, la gente, la felicidad.

“Es la fiesta más grande del mundo”, dijo.

Más adelante en la calle, Nikia Dillard se ponía pestañas postizas doradas, moradas y verdes mientras se tomaba fotos con el grupo de amigos y familiares con el que fue a ver a los Zulu en el mismo sitio de años atrás. Tras celebrar en casa el año pasado y “en espíritu”, fue bueno volver a algo más cercano a la normalidad.

“Es una sensación maravillosa. Hemos estado acorralados, en cuarentena, tratando de ser responsables por tanto tiempo, y todavía somos responsables”, dijo al señalar que el grupo ha sido vacunado y recibió su refuerzo, además de usar cubrebocas.

Mobile, Alabama, que se autodenomina el lugar de nacimiento del Mardi Gras, también se perdió un carnaval completo el año pasado por el COVID-19, y algunos gerentes de restaurantes dicen que todavía tienen dificultades para llenar puestos de trabajo, lo que lleva a ver mesas vacías aunque la gente se alinea en la puerta en algunos lugares. Pero la música sonaba horas antes del primer desfile del Martes Gordo, mientras las familias usaban sillas de jardín para reservar lugares detrás de las barricadas policiales en Government Street, una calle principal de la ciudad.

El regreso de la temporada de carnaval ha sido una bendición muy necesaria para los negocios en Nueva Orleans, donde los famosos restaurantes y establecimientos de música estuvieron restringidos o cerrados durante meses.

La multitud del martes podría establecer un récord de Mardi Gras para Superior Seafood & Oyster Bar, un restaurante de 10 años ubicado al comienzo de la ruta acortada del desfile.

“Se siente así, con el clima y la sensación general de una Nueva Orleans algo normal”, dijo el gerente general John Michael Rowland durante la hora pico del mediodía. “Mardi Gras es un símbolo de que somos quienes somos y damos la bienvenida a todos”.

A pesar de esto, se espera que la ocupación hotelera sea de 66%, un 19,5% menos que en 2020, dijo Kelly Schultz, vocera de New Orleans & Co., la organización oficial de ventas y mercadotecnia de turismo en Nueva Orleans.

Los desfiles se cancelaron el año pasado porque los funcionarios se dieron cuenta de que las multitudes de 2020 habían creado un evento de supercontagio, convirtiendo a la ciudad en uno de los primeros puntos críticos del sur de Estados Unidos con una alta tasa de COVID-19. En lugar de las actividades habituales, la gente decoró sus casas para que parecieran carrozas como una forma de mantener vivo el espíritu del Carnaval.

Después de la comparsa zulu vienen los elaborados y fantásticos carros alegóricos de Rex, el rey del carnaval, elegido por un grupo de la alta sociedad. En otras partes de la ciudad, tribus indias del Mardi Gras salen a desfilar tras pasar meses confeccionando sus elaborados disfraces con cuentas y lentejuelas. Y el Barrio Francés se llena de grupos de marcha más pequeños con disfraces igualmente elaborados.

Max Materne y su esposa caminaban por el Barrio Francés con disfraces de hongos acompañados de sus dos hijos — a quienes se referían en broma como las esporas — en un carrito. Materne, originario de Nueva Orleans, dijo que el día fue la culminación de lo que ha sido una hermosa temporada de Carnaval para él y su familia.

“Desearía que en todas partes hubiera Carnaval porque sería realmente agradable que todo el mundo sintiera esto ahora”, dijo.

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El periodista de AP Jay Reeves en Mobile, Alabama, contribuyó a este despacho. Santana está en Twitter como https://twitter.com/ruskygal.

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