A los 95 años Mel Brooks publica memorias

A los 95 años Mel Brooks publica memorias
ARCHIVO – El actor y director Mel Brooks posa junto a un afiche enmarcado de su película de 1974 "Blazing Saddles" en Los Angeles el 23 de julio de 1991. Brooks publicó su libro de memorias "All About Me!: My Remarkable Life in Show Business". (Foto AP/Nick Ut, archivo)

NUEVA YORK (AP) — Sólo Mel Brooks podría dar palabras de recomendación para propio libro de memorias.

Junto con halagos de Billy Crystal, Norman Lear, Conan O’Brien y otros hay un comentario de un tal “M. Brooks” que dice sobre “All About Me!”: “Desde la Biblia no había leído algo tan poderoso y agudo. Y además ¡es mucho más gracioso!”.

“All About Me!”, que llegó a librerías el martes, está lleno de historias, anécdotas y memorias de un maestro de la comedia de proporciones bíblicas. Brooks, de 95 años, pasó gran parte de la pandemia trabajando en el libro, un año para recordar todo, desde ser atropellado por un auto antiguo cuando tenía 8 años en Williamsburg, Brooklyn, a escribir la versión musical de “The Producers” con Tom Meehan en Madame Romaine de Lyon en Manhattan comiendo unos omelets.

“Al igual que todos los demás he estado estancado la mayor parte del tiempo en casa molesto con la misma dieta de información y comida”, dijo Brooks. “Gracias a Dios pude dejar que mi mente deambulara libre para recordar”.

Por primera vez Brooks ha puesto en papel todas sus historias, desde crecer en Williamsburg en la época de la Gran Depresión (”¡Me encantó la Depresión!” dice alegremente), rendir servicio en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, comenzar en el Bosch Belt, escribir en “Your Show of Shows” de Sid Caesar, lanzar su rutina cómica 2000 Year Old Man con Carl Reiner, y pensar una de las mejores producciones cómicas de todos los tiempos (“The Producers”), y realizar las películas “Blazing Saddles” (“Locura en el oeste”), “Young Frankenstein” ( “El joven Frankenstein”), “High Anxiety” (“Las angustias del Dr. Mel Brooks”), entre otras. Hay capítulos tiernos sobre su esposa Anne Bancroft, quien falleció en 2005, y Reiner, quien falleció el año pasado. También hay chistes y omelets.

En una larga y animada entrevista telefónica desde su casa en Los Angeles, Brooks reflexionó sobre el libro y su vida en los espectáculos, “la más grande aventura que cualquier ser humano puede emprender”, dijo. “Estar en el teatro y haciendo películas es un mundo de ilusión. Fabuloso”.

AP: ¿Qué lo llevó a escribir un libro de memorias?

BROOKS: Mi hijo Max dijo: “Papá vas a estar en la casa por quién sabe cuánto tiempo ¿por qué no escribes un libro de memorias? Simplemente cuéntales lo que me contabas cuando era chico, tendrás un libro gordo”. Él me hizo empezar, él me consiguió un editor, fue genial. Me salvo de volverme loco.

AP: La sección sobre su infancia en Williamsburg, Brooklyn, es especialmente recordada vívida y con cariño. Escribió que aunque muchos piensan que la vida en la comedia surge de una infancia dolorosa y difícil, para usted fue diferente.

BROOKS: Simplemente quería que la fiesta siguiera, quería que la felicidad y la alegría ya las explosiones de risa siguieran en una parte dura de nuestras vidas, que ya no era nuestra infancia. Una vez me entrevistaron y el tipo dijo: “¿Cuál fue la parte más feliz de su vida?, ¿fue cuando ganó el premio de la Academia?, ¿fue cuando se casó con Anne Bancroft?”. Le dije no, para nada. Fue mi infancia. De los 4 o los 5 hasta los 9, era la vida más emocionante, más feliz y alegre que cualquiera pudo experimentar. El tipo preguntó “¿qué pasó a los 9?”, le dije “la tarea”. Me di cuenta que el mundo quería algo de regreso. Hasta ahora sigue siendo algo malo. La tarea es algo malo. Te quita minutos preciosos de tu infancia.

AP: Depender de risas para la felicidad puede llevar a mucho dolor. ¿Hubo algún lado negativo de necesitar esa respuesta?

BROOKS: ¡Oh sí! Cuando las cosas no funcionaban cuando trabajabas tan duro en una idea o en un proyecto y el público simplemente decía: No, gracias. Hubo bastante dolor ahí. Cuando tenías un programa en televisión como “Get Smart” y era cancelado después de su primer año. ABC simplemente dijo no al segundo año. Hay cosas buenas y malas. No escribí muchas de las cosas malas en el libro. ¿Por qué hacer sentir mal al lector cuando hay tantas cosas buenas de las cuales hablar?”.

AP: Dice que a pesar de ser un cineasta y productor se identifica más como escritor, ¿siempre fue así?

BROOKS: Sí, siempre. Siempre comenzaba con una idea, con un montón de personajes que interactuaban. Era lo más interesante que podía hacer con mi vida. Fui un buen lector y ser un buen lector es quizá la base para ser un buen escritor.

AP: ¿Qué libros leía?

BROOKS: Cuando estaba escribiendo para “Your Show of Shows”, conocí a Mel Tolkin. Su nombre era realmente Shmuel Tolchinsky, era un emigrante ruso que llegó a Canadá cuando tenía 14 años. Era una especie de sabio. Él me presentó a gente como Nikolái Gógol. Así que cuando comencé a escribir las expectativas ya eran altas. Quería escribir como Gógol. Quería escribir como Tolstoi. Quería escribir como esos tipos. Me enamoré de Dickens. Fui muy afortunado de conocer a Mel Tolkin. Aprendí que escribir no es sólo escribir. Puede ser milagroso. Puede ser maravilloso. Puede ser realmente gracioso. No aprendí de un tipo que sólo escribía chistes, aprendí de un tipo que aprendió de los maestros.

AP: Con años de su elogiada dupla con Sid Caesar, le imploró que se fuera de la televisión con usted y comenzaran a trabajar en cine. Los dos eran inmensamente populares, ¿qué les atrajo del cine?

BROOKS: Lo sabía. Estaba tan adelantado a mi tiempo. Le dije: Harold Lloyd sigue colgado del reloj en “Safety Last!” (“El hombre mosca”) desde hace 50 años y tú haces una hora y media de comedia increíble que se va en el minuto en el que apagan la televisión. Se va para siempre. Él comprendió eso, pero no podía negar la oferta que le habían hecho. Yo comprendí, dije: “Bueno seguiré pero me iré a las películas. Puedes hacer mucho más, tienes mucho más tiempo y duran. Están ahí. Cada película que he hecho sigue ahí, proyectándose en alguna parte. Quizá en TCM o en un pequeño cine de autor en Des Moines, pero está en alguna parte. La pasan. Una película es para siempre.

AP: Uno de los chistes que se prolongan en el libro es la letanía de ejecutivos cinematográficos que le dieron notas las cuales aceptó amablemente, tan sólo para ignorarlas completamente.

BROOKS: (Ríe) Siempre estaba de acuerdo con ellos, 100%, en sus caras. Cuando (el productor) Joseph Levine dijo, “deshazte de este tipo Gene Wilder en ‘The Producers’. Deshazte de él, se ve raro. Puedes tener a un tipo más guapo que tiene más cualidad de astro”. Yo dije “sí, está fuera, no lo volverás a ver”. Nunca cambié nada. Ellos se olvidan tan pronto como empieza a entrar el dinero, simplemente se olvidan.

AP: ¿Lo que le parece gracioso ha cambiado con el tiempo?

BROOKS: Uno nunca sabe lo que le parece gracioso hasta que le llega entonces dices: “¡Cielos eso es gracioso!”. Las cosas que son sorpresas positivas siempre me han encantado. Como Bialystock y Bloom planeando tener un fracaso que resultó ser un éxito increíble. Hay una especie de secreto loco en mi escritura que no me di cuenta hasta que leí el libro. Parece que yo sé que en este mundo es dinero o amor, uno de los dos. Los dos no pasan al mismo tiempo. No sé si lo aprendí de la literatura rusa o de Mel Tokin o de la vida. Pero es dinero o amor y yo prefiero el amor.

AP: ¿Todavía piensa en chistes de 2,000 Year Old Man?

BROOKS: Sin Carl, a quien quise tanto y quien fue una parte tan grande y profunda de mi vida, no pienso muy seguido en 2,000 Year Old Man. De vez en cuando pienso en algo y pienso que es demasiado malo que Carl no esté vivo y no podamos afinar esa idea. Pero conoces gente, conoces a Carl Reiners y Tom Meehans y Anne Bancrofts. Conoces gente y tienes suerte si tienes hijos que quieres y que te quieren. He tenido mucha suerte en muchos departamentos.

AP: ¿Se acuerda de su última conversación con Reiner antes de su muerte el año pasado?

BROOKS: Sí. El día que murió dije: “Carl, te estás comiendo dos hot dogs”. Él dijo: “No me van a molestar, amo los hot dogs y los hot dogs me aman”. Pero no fue verdad, para esa noche los hot dogs habían acabado con él. Tuvo una vida larga, hermosa, amorosa, generosa y feliz. Fui tan afortunado de que fuera mi tan querido amigo.

AP: ¿Se pregunta lo que habría pensado del libro?

BROOKS: Creo que le habría gustado. Probablemente habría dicho: “¿Por qué te detuviste aquí? Había mucho más que dejaste fuera”. Nunca era suficiente para Carl. Él simplemente quería más felicidad y más comedia.

AP: Él fue su socio regular en el cine. Sin Reiner, ¿qué está viendo?

BROOKS: No he estado viendo demasiadas películas simplemente un poco de televisión. Solíamos ver concursos. Ahora que no está no los veo. Me gustan las viejas películas. Me gusta Turner Classic. A veces veo mis películas viejas ahí y de hecho me gusta. Suelo decir “ese fue un buen chiste”. Como en “High Anxiety”, me emociono mucho cuando Barry Levinson me ataca — yo estoy interpretando a Janet Leigh — con el diario enrollado después de abrir la cortina. Obviamente estamos imitando a “Psycho” (“Psicosis”) en cada toma. La toma que no pude imitar era la del cuchillo y la sangre, era demasiado espantoso. Después descubrí que la tinta del diario se podía escurrir y parecer sangre. Me gané un piquete en las costillas de Hitchcock cuando la vio.

AP: Un Dave Chapelle de 19 años debutó en cine en su película “Robin Hood: Men in Tights” (“Las locas aventuras de Robin Hood”), ¿qué fue lo que vio en él?

BROOKS: Había unos seis o siete chicos que vinieron a hacer audiciones. En el minuto que comenzó a leer dije: “Ese es el chico, el chico flaco y pequeño”. Su ritmo era perfecto.

AP: Algunos comediantes, incluyendo Chapelle, cuyos chistes sobre personas transgénero en su más reciente especial de monólogo llevaron a fuertes críticas, han lamentado que el público de ahora es demasiado sensible. Como alguien que solía romper barreras de lo que es aceptable, ¿qué opina de esas batallas culturales en comedia?

BROOKS: Tienes que ser cuidadoso. Cuando las cosas avivan a la gente hacia emociones fuertes aléjate de eso. Soy muy cuidadoso de alejarme de eso. Ni siquiera tomo partido. La gente que se ríe de algo que no debería ser gracioso está en lo correcto. Y la gente que se siente ofendida porque están insultando algo que es muy importante para ellos, está en lo correcto. Todos están en lo correcto. Aléjate.

AP: Pero no fue tímido sobre temas que algunos consideraban fuera de los límites como burlarse de Hitler y los nazis en “The Producers” o el idioma en de “Blazing Saddles”.

BROOKS: Tuve suerte. Era políticamente incorrecto y no lo sabía. No lo sabía así que hice muchas cosas grandes. Después se volvió políticamente incorrecto, como la palabra N (un insulto racista) en “Blazing Saddles”. Richard Pryor la estaba escribiendo conmigo a él le encantaba usar la palabra N porque era real, los tipos malos la usaban contra los negros. No pensábamos que nada estaba mal hasta después. Puedes decir que quizá se usó demasiado. De cualquier manera éramos chicos y funcionó. Funcionó hasta que funcionó. No creo que pudiera hacer esas escenas en “Blazing Saddles” ahora. No creo que nos pudiéramos salir con la nuestra. Creo que ofendería a demasiada gente.

AP: ¿Piensa sobre su legado?

BROOKS: No pienso sobre eso, simplemente pienso: Compra otro libro.

AP: Muchos dirían que tuvo un papel enorme para llevar la cultura y la comedia judía al público masivo.

BROOKS: Mucho de lo que se describe como comedia judía es en realidad Nueva York, el pulso de Nueva York, la lucha de los inmigrantes que hicieron de Nueva York una de las más grandes ciudades del mundo. Es comedia de Nueva York, es comedia callejera. Ver el mundo desde una esquina de Brooklyn y hacer pronunciamientos que son siempre correctos, que son locos, pero que siempre están en lo correcto.

AP: Qué le inspiró para ayudar a hacer la segunda parte de “History of the World” una serie de Hulu?

BROOKS: Estoy trabajando con Wanda Sykes y Nick Kroll y me estoy divirtiendo. Ellos tuvieron la idea y dije “bien, pueden contar conmigo”.

AP: En un gran sketch de la década de 1980, creó una tumba operada con monedas en la que pasaba un mensaje en video que comenzaba diciendo: “Yo era Mel Brooks, uno de los pequeños judíos más graciosos que caminó por la Tierra”. ¿Piensa mucho en la muerte?

BROOKS: No, lo dejé de hacer después de cumplir 60 porque si lo hiciera estaría pensando en eso todo el tiempo. Así que no pienso en eso mucho. Cuando, y si ocurre, será un día triste para todos menos para mí. (Ríe) Disfruto vivir. Me gustaría seguir hasta que pueda.

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Jake Coyle está en Twitter como: http://twitter.com/jakecoyleAP

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