Baja mortalidad del virus en Rusia, cuestionada en Occidente

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Baja mortalidad del virus en Rusia, cuestionada en Occidente
ARCHIVO - En esta magen de archivo del 15 de mayo de 2020, enterradores con trajes de protección llevan el ataúd de una víctima de COVID-19, mientras familiares y amigos guardan las distancia en una zona del cementerio reservada a víctimas del virus, en Kolpino, a las afueras de San Petersburgo, Rusia. (AP Foto/Dmitri Lovetsky, Archivo)

MOSCÚ (AP) — Cuando el padre de Leonid Shlykov, Sergei, murió el mes pasado en un hospital de Moscú tras 11 días conectado a un respirador, el certificado de defunción mostraba el coronavirus como enfermedad preexistente, y no como causa de la muerte.

“Sí, sufría insuficiencia renal y diabetes, pero si no hubiera sido por el COVID-19, estaría vivo", escribió el hijo en Facebook. "Si hubiéramos sabido el número real de infecciones y muertes, nos habría ayudado a tomar la decisión de hospitalizarle antes”.

La forma en la que Rusia contabiliza las muertes durante la pandemia del coronavirus podría ser uno de los motivos por los que su cifra oficial de muertos, 6.948, está muy por debajo de la de otros países pese a los casi 529.000 casos reportados, sólo por detrás de Estados Unidos y Brasil.

La paradoja también ha llevado a que voces críticas y medios occidentales acusen a las autoridades rusas de posible falsificación de las cifras con motivos políticos, minimizando las dimensiones del brote. Incluso un miembro de la Organización Mundial de la Salud dijo que la baja cifra de muertes en Rusia “desde luego es inusual”.

Las autoridades rusas han reaccionado con indignación a las insinuaciones.

“Nunca hemos manipulado las estadísticas oficiales”, dijo la vice primera ministra, Tatyana Golikova.

Determinar las cifras precisas durante la pandemia es difícil porque los países cuentan los casos y las muertes de formas diferentes, y realizan pruebas diagnósticas de manera desigual.

Aun así, varios factores podrían contribuir a la baja tasa de mortalidad rusa, como la forma en la que cuenta las muertes, una tendencia de algunas autoridades a retocar las estadísticas, su enorme territorio y la esperanza de vida más baja de su población.

Las autopsias son obligatorias en todos los casos confirmados o sospechosos de COVID-19 en Rusia, y un comité de especialistas determina la causa de la muerte, indicó la doctora Natalia Belitchenko, patóloga de la oficina forense en la región en torno a San Petersburgo.

Ella ve a diario muertes por coronavirus, pero señaló que sólo el 20%, aproximadamente se atribuyen al COVID-19. En otros casos, el virus se considera un problema médico preexistente.

“En la enorme mayoría de los casos, la neumonía en sí no habría llevado a la muerte, de no haberse desarrollado las enfermedades preexistentes hasta ser fatales”, dijo a The Associated Press.

A diferencia de Rusia, las cifras de muertos de algunos países incluyen a los que padecían COVID-19 pero murieron por otros motivos, indicó el doctor Michael Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias de Salud de la OMS.

Las tasas de mortalidad varían en todo el mundo porque al principio los países no registraron todas las muertes por el nuevo virus, explicó Ali Mokdad, profesor del Instituto de Estatísticas y Evaluación de Salud en la Universidad de Washington. Atribuyeron las muertes por el virus a otras causas por falta de pruebas diagnósticas o porque en un principio sólo contabilizaban los fallecidos en hospitales, añadió.

Algunos países también están contando de más al incluir las “muertes supuestas", de personas que probablemente fallecieron por COVID-19 pero nunca se les hizo la prueba, dijo Mokdad.

Lo que distingue a Rusia, sin embargo, es la costumbre de ocultar realidades bochornosas, indicó Judy Twigg, profesora de la Universidad de la Commonwealth en Virginia y asociada del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales.

Los registros de defunciones en Rusia se ven influidos por la tradición soviética de fijar objetivos de salud pública de reducir la mortalidad por causas concretas, como el alcoholismo o la tuberculosis.

Las autoridades sanitarias “cambian la forma en la que registran las causas de muerte para cumplir esos objetivos”, dijo Twigg.

Varios patólogos dijeron a AP que reciben presión de los gestores de hospitales para presentar reportes que den mejor impresión.

Las peticiones e instrucciones de que se disimulen algunas causas de muerte en las autopsias son “una parte inevitable de nuestro trabajo”, dijo un patólogo en Siberia que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a hablar con la prensa.

Los analistas de datos dicen que hay inconsistencias en las estadísticas rusas que sugieren manipulación, como regiones que reportan cifras similares de casos nuevos durante varios días seguidos, o cifras de muertes en reportes regionales que no coinciden con los nacionales.

“No me fío de las estadísticas oficiales, y creo que tengo motivos para no hacerlo”, dijo a AP Boris Ovchinnikov, director de la agencia de investigación Data Insight, con sede en Moscú. “Pero no tenemos ningún buen indicador alternativo para evaluar la situación real”.

“Sin duda ha habido manipulaciones con las estadísticas a nivel regional”, dijo Gleb Pavlovsky, analista independiente y exconsultor político del Kremlin, añadiendo que las autoridades locales parecían haberlo hecho “por iniciativa propia”.

También señaló que el descenso en los contagios fue clave para celebrar dos grandes actos de la agenda del Kremlin que tuvieron que posponerse por la pandemia: un gran desfile en la Plaza Roja por el 75to aniversario de la victoria en la II Guerra Mundial y una votación sobre enmiendas constitucionales que podrían ampliar el mandato del presidente, Vladimir Putin, hasta 2036.

Señalando a un descenso en las infecciones, Putin programó el desfile para el 24 de junio y la votación para el 1 de julio. La mayoría de las regiones, incluida Moscú, han levantado hace poco los estrictos confinamientos ordenados en marzo pese a las altas cifras de nuevos casos, que rondan los 9.000 diarios.

En un intento de desmentir las acusaciones de muertes no registradas, el gobierno publicó estadísticas actualizadas de abril mostrando los pacientes que murieron por otros motivos pero dieron positivo en el virus, así como los que habían dado negativo pero probablemente habían muerto por el coronavirus.

Si todas esas se contaran como muertes por coronavirus, la mortalidad habría sido un 60% mayor a lo anunciado. Las autoridades insisten en que esas personas no deberían sumarse a la cuenta oficial, pero incluso si se añadieran, el total aún sería de unas 11.000 personas.

Las autoridades rusas dicen que las medidas tempranas de cuarentena y la rápida expansión de la capacidad hospitalaria impidieron que el sistema de salud se viera desbordado. También señalan a más de 14 millones de pruebas diagnósticas que ayudaron a identificar casos asintomáticos, que suponen más del 40% de los contagios contabilizados recientemente en un país de 146,7 millones de personas.

Las autoridades añadieron que las infecciones en Rusia tocaron techo más tarde que en Europa, y las muertes están subiendo ahora con más rapidez.

Los expertos también señalan que las diferencias estadísticas también pueden deberse a un anticuado sistema de recopilar los datos, que combinado con los cierres de oficinas públicas complica el registro de los fallecimientos. Algunas personas simplemente entierran a sus parientes sin pasar por el registro, indicó Alexei Raksha, demógrafo independiente.

Los investigadores esperan que la mayor parte de las discrepancias se llenen el año que viene cuando el Servicio Estatal de Estadísticas emita su reporte anual.

La baja tasa de mortalidad por el virus en Rusia también podría deberse a que los viajes internos son menos frecuentes, su baja densidad de población y la baja movilidad social. Además, como el país tiene una esperanza de vida mucho menor que Occidente, hay menos población anciana expuesta al virus.

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