Tokio 2020, otra cita marcada por el dopaje ruso

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Tokio 2020, otra cita marcada por el dopaje ruso
ARCHIVO - En esta foto del 23 de febrero de 2014, la bandera rusa ondea junto a la bandera olímpica durante la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 en Sochi, Rusia. (AP Foto/Matthias Schrader, archivo)

Cada vez que se percibe un atisbo de que la trama de dopaje de Rusia amaina, la tormenta arrecia.

No se termina de aplicar una sanción ejemplar y definitiva a los rusos por un sistemático plan para acaparar medallas, y proteger a sus deportistas al alterar las muestras, cuando fueron anfitriones de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014.

Puesto al descubierto por un informante, que fue el exdirector de su laboratorio antidopaje, la magnitud del dispositivo jaqueó al Comité Olímpico Internacional en cómo responder a lo hecho por Rusia.

Tal cual un libreto repetido, la sombra del escándalo se extenderá a los Juegos Olímpicos de Tokio, que se inaugurarán el 24 de julio próximo. Será la tercera cita olímpica consecutiva con el tema del dopaje ruso.

Pese a todo el escándalo y sanciones previas, Rusia sigue sin cumplir con el reglamento mundial antidopaje. Ante el mandato de entregar toda la información almacenada en su laboratorio, lo que quedó a la luz fue otro acto de alteración de datos.

Por recomendación de la Agencia Mundial Antidopaje, la bandera e himno rusos estarán vetados en las grandes citas deportivas en los próximos cuatro años. La sanción comenzará con los Juegos de Tokio y abarcaría hasta la Copa Mundial de fútbol de 2022.

Bajo la justificación de no querer castigar a justos por pecadores, el veto no impedirá la participación de los deportistas rusos en Tokio, sólo que tendrán que hacerlo como neutrales.

Fue el mismo razonamiento que el presidente del COI Thomas Bach empleó con Rusia previo a los Juegos de Río en 2016.

Rusia pudo enviar una numerosa delegación a Brasil e igualmente, dos años después, en la cita invernal de Pyeongchang, Corea del Sur.

Es otro ciclo interminable de denuncias, investigaciones y desmentidos, con podios que se reconfiguran tiempo después.

Mientras tanto, seguimos a la espera de un verdadero compromiso por un deporte limpio.

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TOKIO, SEDE POR SEGUNDA VEZ

Cuando la capital de Japón albergó la cita de verano en 1964, el momento fue de enorme trascendencia debido a que representó el regreso del país a la arena mundial como una nación en paz, que volvía a la prosperidad económica y marcaba pauta en el desarrollo tecnológico.

Esos fueron los primeros Juegos Olímpicos realizados en Japón y el continente asiático. Tokio obtuvo la sede para las justas de 1940, pero fue cancelada por el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Japón invirtió masivamente en infraestructura para 1964, incluyendo el tren bala Shinkansen.

Aunque se propuso montar una justa más simple, el costo no ha dejado de ser sideral, gastándose unos 12.600 millones de dólares, mucho más de la cantidad señalada por los organizadores en un principio.

El certamen de 1964 se escenificó en octubre, mientras que el de 2020 será entre julio y agosto, cuando las temperaturas aumentan significativamente. Huyéndole al calor, el COI decidió que los maratones y las marchas fueran trasladadas a la ciudad más fresca de Sapporo, en el norte.

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¿QUIÉNES SERÁN LOS SUCESORES DE BOLT Y PHELPS?

Con las despedidas de Usain Bolt y Michael Phelps en Río, se busca una nueva figura vibrante.

Simone Biles está llamada a serlo en Tokio.

Nadie le hace sombra a la gimnasta estadounidense en su disciplina: se llevó cinco medallas de oro en el último campeonato mundial, en el que rompió el récord de 25 preseas para un gimnasta, hombre o mujer.

“Su dominio excede cualquier cosa vista en el deporte”, destacó la cinco veces campeona olímpica Nadia Comaneci sobre Biles.

Además de su formidable talento, Biles tiene el tipo de carisma necesario para ser una heroína olímpica.

El atletismo, en cambio, teme por presentar un programa de competición sin el irresistible Bolt. En los Juegos de Tokio será la primera vez que no se cuente con la presencia del velocista jamaiquino desde la justa olímpica de Sydney en el 2000.

Tampoco se contará con Phelps, quien luego de clasificarse para Australia con apenas 15 años y no ganar ninguna medalla en esa edición, se despidió en Río como el deportista más exitoso de la historia con 23 medallas de oro y 28 preseas en total.

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LA LUCHA POR LAS MEDALLAS

Se pronostica que Estados Unidos encabece el medallero por séptima ocasión consecutiva en una cita de verano, según la proyección más reciente de Gracenote, firma que suministra análisis estadístico para ligas deportivas en todo el mundo.

Los estadounidenses obtendrían 119 preseas, apenas dos menos que lo conseguido en 2016.

El segundo puesto sería para China, que repuntaría de 70 a 86 medallas. El efecto de local ayudará a que Japón tenga un incremento del 50% que le permitiría superar los 60 podios.

Antes que se anunciara que deberán competir como neutrales, Rusia se asomaba como el tercero general con 68 medallas tras la 56 que ganó en Río.

La participación de mujeres en Tokio va a alcanzar casi la paridad con los hombres. De acuerdo con Gracenote, los países que no promueven la participación femenina van a verse afectados en el total de medallas.

En tanto, Latinoamérica cifrará esperanzas en diversos frentes, y varias mujeres destacan.

Venezuela cuenta con Yulimar Rojas, la bicampeona mundial del salto triple, competencia donde mantiene una rivalidad con la colombiana Caterine Ibargüen.

Mariana Pajón, otra colombiana, irá por un tercer oro consecutivo en el BMX. La tenista Mónica Puig protagonizó la sorpresa en Río al darle a Puerto Rico su primer oro olímpico, pero inicia el año recuperándose de una cirugía en el codo derecho.

¿Podrá verse al colombiano Egan Bernal y al ecuatoriano Richard Carapaz, campeones del Tour de Francia y el Giro de Italia respectivamente, en la prueba de ruta del ciclismo? Ello dependerá de si pueden compaginar sus agendas.

Después de jubilación de su generación, la selección argentina de básquetbol masculino ha encontrado a un nuevo grupo que le da esperanzas tras quedar segundo en el último Mundial. Su líder es Facundo Campazzo, el base del Real Madrid.

Iván García y Kevin Berlín, pareja en los clavados sincronizados en trampolín, representan una de las mejores cartas de México.

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