La otra cara de la nueva camada demócrata, más moderada

La otra cara de la nueva camada demócrata, más moderada
Abigail Spanberger fotografiada en el Capitolio el 4 de enero del 2019. Spanberger es parte de un grupo de mujeres demócratas recién llegadas a la Cámara de Representantes que, lejos de asumir posturas radicales como las de Alexandria Ocasio-Cortez y varias otras progresistas, impulsan políticas más moderadas y se enfocan en sacar adelante legislación, evitando las batallas mediáticas. Esto obedece en parte a que representan distritos que no tolerarían extremismos. (AP Photo/Carolyn Kaster, File)

CULPEPER, Virginia, EE.UU. (AP) — Abigail Spanberger habló de una banda ancha en el campo. Disertó sobre seguros médicos, energía solar y la crisis en la frontera con México.

Pero mientras al responder preguntas en una asamblea vecinal en Culpeper, esta exponente de la nueva camada de dirigentes demócratas jamás criticó a Donald Trump directamente. Ni siquiera cuando se habló de un juicio político.

“Estamos tomando decisiones basadas en los hechos y en la evidencia. Nuestro deber es hacer valer la constitución”, expresó.

Spanberger, no obstante, no integra el ala radical del Partido Demócrata. Es parte del grupo de mujeres expertas en temas de seguridad nacional que accedieron por primera vez a la Cámara de Representantes y que ayudaron a darle a su partido la mayoría en ese cuerpo. Constituyen una brigada alternativa, que abarca también a Elissa Slotkin (Michigan), Mikie Sherrill (Nueva Jersey) y Chrissy Houlahan (Pensilvania). Todas mujeres con posturas moderadas en un partido que se dice ha girado abruptamente hacia la izquierda.

Spanberger trabajó para la CIA. Slotkins es una ex analista de la CIA y subsecretaria interina de defensa. Sherrill fue piloto de la Armada, ex fiscal federal y experta en Rusia. Houlahan es una ingeniera que sirvió en la fuerza aérea. Y Laurie es una ingeniera nuclear que sirvió en la Armada.

Integran un grupo abocado a la seguridad de las elecciones: el Grupo de Tareas Centinela. Se las ve recorrer los pasillos del Congreso juntas, conversando animadamente, o sentadas en la cámara. Cuando hablan, “la gente escucha lo que tienen que decir”, comentó la representante Cheri Bustos, directora de la comisión de campañas demócrata.

“Cuando has trabajado en temas de seguridad nacional, no tienes puntos de vista extremos”, dijo Bustos. El electorado de sus distritos, que tuvieron comicios muy reñidos, “no tolera extremismos. Eligieron gente que va a asegurarse de que se hacen las cosas”.

No se enfrascan en peleas a través de Twitter, pero dejan bien en claro que no tienen problemas con el famoso “Escuadrón” de progresistas formado por Alexandria Ocasio-Cortez (Nueva York), Ilhan Omar (Minnesota), Rashida Tlaib (Michigan) y Ayanna Pressley (Massachusetts).

Los republicanos dicen que el “escuadrón” simboliza el giro de los demócratas hacia el socialismo, pero estas mujeres “centinelas” van en otra dirección. Y a Trump le cuesta presentarlas como el malo de la película, en parte porque no se prestan a ese juego. Se enfocan cuidadosamente en su reelección en distritos que Trump ganó en el 2016 y que podría volver a llevarse el año que viene.

“Ni mencionen su nombre”, les recomienda la presidenta de la cámara baja Nancy Pelosi.

Es un consejo que se aplica también a los otros 26 representantes de distritos republicanos que votaron por los demócratas, cuya reelección es una de las grandes prioridades de Pelosi.

Slotkin dice que sus votantes “temen que si buscamos un juicio político, no vamos a enfocarnos en las cosas que afectan sus vidas, en sus bolsillos, en sus hijos. Si vamos a hacerlo, mejor que actuemos en forma conjunta”.

Esta actitud contrasta con la de Tlaib, con su famoso “¡llevemos a juicio a este hijo de...” de enero, cuando asumió su banca. Para Spanberger y las otras cuatro integrantes del grupo con antecedentes en el mundo de la seguridad nacional, pedir la destitución de Trump es algo que conlleva muchos riesgos.

“Sabe que su banca peligra y no puede ir demasiado lejos en cuando al juicio político”, comentó el activista republicano Kurt Christensen, quien asistió a la asamblea de Spanberger en Culpeper.

“Sería un suicidio político”, sostuvo Ron Artis, un demócrata que apoyó a Spanberger cuando le arrebató su banda al republicano Dave Brat para ser la primera representante nacional demócrata de ese distrito en casi medio siglo.

Estas mujeres aseguran que sus votantes preguntan más por cosas como la cobertura médica que por el juicio político. Por ello impulsan propuestas concretas como evitar que las campañas políticas reciban apoyo del exterior y encontrar formas de identificar amenazas.

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El reportero de la Associated Press Alan Fram (Washington) colaboró en este despacho.

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Kellman está en http://www.twitter.com/APLaurieKellman

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